El maravilloso mundo de las... citas!

Requisitos: cita proveniente de un libro que hayas leido.
Formato: Cita + Libro + Autor.
No se aceptan: ni citas sueltas, ni citas sin el formato indicado, ni tonterias varias.

Kemyblue

“Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades.” – Harry Potter de JK Rowling.

6
11 días después
-OnE-

El «progreso», tema de conversación general, constituye sin duda un caso extremo. Tal como se enuncia en la actualidad, el «progreso» es sencillamente un comparativo del que no hemos establecido el superlativo. Enfrentamos todo ideal de religión, patriotismo, belleza o placer bruto al ideal alternativo del progreso; es decir, comparamos toda propuesta de obtener algo sobre lo que poseemos conocimientos con la propuesta alternativa de obtener mucho más de nadie sabe qué.

El progreso, correctamente entendido, tiene un sentido sin duda serio y legítimo. Pero usado en oposición a unos ideales morales precisos, se convierte en algo absurdo. No es cierto que el ideal de progreso deba oponerse al de finalidad ética o religiosa. Lo cierto es, precisamente, lo contrario. A nadie servirá usar la palabra «progreso» a menos que cuente con una creencia definida y con un código de moral sólido. Nadie puede ser progresista sin ser doctrinal; me atrevería casi a decir que nadie puede ser progresista sin ser infalible; en cualquier caso, no puede serlo sin creer en cierta infalibilidad.

Pues el progreso, tal como se deduce de su mismo nombre, indica una dirección; y en el instante en que sentimos la menor duda acerca de la dirección a seguir, vacilamos también, y en el mismo grado, acerca del progreso mismo. Tal vez nunca como ahora, desde el principio del mundo, se ha vivido una época con menos derecho a pronunciar la palabra «progreso».

En el católico siglo XII, en el filosófico siglo XVIII, la dirección puede haber sido buena o mala, los hombres pueden haber discrepado más o menos sobre lo lejos que querían llegar, y hacia dónde deseaban ir, pero, en general, estaban de acuerdo en la dirección y, por consiguiente, contaban con una sensación genuina de progreso.

Nosotros, en cambio, discrepamos precisamente sobre la dirección; si la excelencia futura pasa por más leyes o menos leyes, por más o menos libertades; si la propiedad acabará por concentrarse o por repartirse; si la pasión sexual alcanzará su mayor desarrollo en un intelectualismo casi virgen o en una libertad animal plena; si debemos amar a todo el mundo, con Tolstói, o si, con Nietzsche, no hemos de salvar a nadie... Estas son las cosas sobre las que en realidad más luchamos. No sólo es cierto que la época que menos ha determinado qué es el progreso sea la más «progresista». Es que la gente que menos ha determinado qué es el progreso es la más «progresista».

A la masa corriente, los hombres que nunca se han preocupado por el progreso, podría encomendársele éste, tal vez. Los individuos particulares que hablan de progreso saldrían disparados en todas direcciones cuando se diera el pistoletazo de salida.

No digo, por tanto, que la palabra «progreso» carezca de significado; lo que digo es que carece de significado sin la definición previa de una doctrina moral, y que sólo puede aplicarse a grupos de personas que comparten dicha doctrina.

«Progreso» no es una palabra ilegítima, pero lógicamente resulta evidente que para nosotros sí lo es. Se trata de una palabra sagrada, de una palabra que sólo debería ser usada por estrictos creyentes, y en épocas de fe.

G.K. Chesterton, "Herejes"
3
27 días después
kaosMC

Dejo algunas citas del último libro que he leído. Los títulos de las citas naturalmente los he escrito yo:

Sobre el amor herido de muerte
Y es que a veces llamamos odio a nuestro amor sangrante, a nuestro amor herido de muerte que sin embargo se resiste a morir y para el que no encontramos bálsamo que lo anestesie ni medicina que lo restaure. Y ese amor malherido que se desangra sin perecer del todo, a diferencia del odio, no tiene cura, porque no es una llaga que cicatrice con el tiempo, sino un estigma recibido misteriosamente del que no nos podemos desprender a nuestra voluntad.

Sobre las etiquetas políticas
La mayoría de la gente no tiene capacidad mental para elaborar ideas complejas y necesita etiquetar de la forma más burda lo que no entiende, para simplificarlo. Y luego está aquello que decía McLuhan: el medio es el mensaje. Si trabajas para un medio como la emisora de Quico Barrientos(1), no puedes aspirar a que te tengan por un espíritu libre.

(1) La emisora de Quico Barrientos en la novela es una emisora de ideología abiertamente liberal.

Sobre la complejidad literaria
Mozart no componía como silbaba el afilador de cuchillos de su barrio, ¿por qué un escritor va a tener que escribir como hablan sus lectores más lerdos? [...] El verdadero escritor es el que considera que el lector está a su altura y, por lo tanto, no se rebaja ni degrada para adularlo, porque si el lector no lo capta a la primera volverá a intentarlo. La literatura, querido Álex, es el arte de escribir algo que se leerá dos veces.

Democracia y éxito personal
Decapitar a quien descuella es el rito central de la misa democrática [...] La religión democrática –como dijo Unamuno– ha convertido en virtud civil el pecado de la envidia.

De Prada, J. M., Mirlo blanco, cisne negro.

4
1 mes después
Nullpointer

"Pesada es la piedra y densa la arena; pero no son nada al lado de la furia de un idiota"

Dune - Frank Herbert

9
1 mes después
N3mex

Su vida es breve, pero su número es desmesurado; son ellos, los Muslemänner, los hundidos, los cimientos del campo; ellos, la masa anónima, continuamente renovada y siempre idéntica, de no-hombres que marchan y trabajan en silencio, apagada en ellos la llama divina, demasiado vacíos ya para sufrir verdaderamente. Se duda en llamarlos vivos: se duda en llamar muerte a su muerte, ante la que no temen porque están demasiado cansados para comprenderla.

Es una cita del libro Si esto es un hombre, de Primo Levi, sobre los musulmanes que estaban al borde de la muerte en los campos de concentración.

6
_-Dereuda-_

«Conoces a una chica tímida y sencilla. Si le dices que es hermosa, ella pensará que eres simpático, pero no te creerá. Sabe que esa belleza es obra de tu contemplación. Y a veces basta con eso. Pero existe una manera mejor de hacerlo. Le demuestras que es hermosa. Conviertes tus ojos en espejos, tus manos en plegarias cuando la acaricias. Es difícil, muy difícil, pero cuando ella se convence de que dices la verdad... De pronto la historia que ella se cuenta a sí misma cambia. Se transforma. Ya no la ven hermosa. Es hermosa, y la ven.»

Bast, El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. Para mí una de las mejores citas que he leído :D

8 1 respuesta
Albertsson

#1596 Genial con esto follo hoy seguro :)

9
25 días después
Mure

Era curioso pensar que el cielo fuese igual para todos.

1984- Orwell

6
3 meses después
kaosMC

Y te libras de ti mismo precisamente porque te pareces demasiado a ti. No te rías, Francisco. Te suicidas porque eres quien eres y no quien quisieras ser, te pegas un tiro porque no te soportas. Por puro odio. Para resistir, para seguir vivo, hace falta una buena dosis de idealismo. Capacidad para mentirse. Sólo sobreviven quienes consiguen creerse que son lo que no son.

La vida humana es el mayor derroche económico de la naturaleza: cuando parece que podrías empezar a sacarle provecho a lo que sabes, te mueres, y los que vienen detrás vuelven a empezar de cero.

Ambas citas pertenecen al libro En la orilla, de Rafael Chirbes.

9
1 mes después
Bulgakov

La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita.

Inicio de El Aleph, de Jorge Luis Borges.

5
Bulgakov

El viejo George Orwell lo entendió todo al revés.

El Gran Hermano no está mirando. Está cantando y bailando. Está sacando conejos de una chistera. El Gran Hermano está ocupado en reclamar tu atención a cada momento que pasas despierto. En asegurar de que siempre estés distraído. En asegurarse de que permanezcas abstraído. En asegurarse de que se te marchite la imaginación. Hasta que sea tan útil como tu apéndice. En asegurarse de que tu atención siempre está ocupada. Y esta forma de ser alimentado es peor que ser observado. Si el mundo te mantiene siempre ocupado, nadie tiene que preocuparse por lo que tienes en mente.

Si la imaginación de todo el mundo está atrofiada, nadie más será nunca una amenaza para el mundo.

Nana, de Chuck Palahniuk

5 1 respuesta
Eustakiooo

#1601 Una reflexión parecida se comentó hace poco en televisión, a partir del 7:19

1
12 días después
Escuelaalfab

"Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;"

(Eclesiastés)

"El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras".

Roland Barthes: Fragmentos de un discurso amoroso

2
Escuelaalfab
#14Tressilian:

Siempre me pareció que la primera cita es muy reiterativa con la palabra mucho. Mucho mucho.

Senua

Dejo el primer párrafo de "El Cuerpo", relato dentro de "Las Cuatro Estaciones" de Stephen King. Me gustó mucho cuando lo leí.

Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural. Claro que eso no es todo ¿verdad? Todo aquello que consideramos más importante está siempre demasiado cerca de nuestros sentimientos y deseos más recónditos, como marcas hacia un tesoro que los enemigos ansiaran robarnos. Y a veces hacemos revelaciones de este tipo y nos encontramos solo con la mirada extrañada de la gente que no entiende en absoluto lo que hemos contado, o por qué nos puede parecer tan importante como para que casi se nos quiebre la voz al contarlo. Creo que eso es precisamente lo peor. Que el secreto lo siga siendo, no por falta de un narrador, sino por falta de un oyente comprensivo.

5
8 días después
ratedx

De el pozo de la ascension de brandon Sanderson

Así es como funcionan en realidad la mayoría de los gobiernos, ¿Qué es un gobierno, sino un método institucionalizado de asegurarse de que otro hace todo el trabajo?

Ham
4
B

"Aun el más estéril ingenio llega a producir algo cuando lo riega el sudor" Francisco Suárez

2
7 días después
-OnE-

La España de finales del XIX, a ojos del hispanista Maurice Barrès:

España es un país fértil en cualquiera de estas expresiones de la vida. Los animales están aquí más próximos de la naturaleza que en cualquier otro sitio. Las mujeres españolas son la encarnación misma del principio de la vida: cigarreras, bailaoras, beatas, también las mujeres que, en un abandono específicamente femenino, se dejan arrastrar por el odio, esa pasión esencial que nos devuelve a nuestro ser auténtico. Basta subirse en un tren en España, dice Barrès, para encontrarse rodeado de Quijotes y de Sanchos. Aquí el pueblo no se ha dejado reducir a las abstracciones racionalistas propias de la modernidad. Sigue viviendo en su propia dimensión, una dimensión auténtica, de una intensidad única, alucinante.

Como con los románticos del siglo XIX, España vuelve a representar la resistencia al proyecto racional ilustrado. La perspectiva ha cambiado, sin embargo. Ahora el proyecto ilustrado, que parecía haber alcanzado su triunfo con el del liberalismo, a finales del siglo XIX, empieza a hacer aguas por todas partes. En cambio, es la España antiilustrada y antimoderna la que aparece victoriosa. No es sólo que la razón no rija el mundo. Es que la propia aplicación de la razón ha descubierto mundos que anegan y anulan la razón. Así como el liberalismo y su prolongación lógica —la democracia— empiezan a revelar elementos que parecen irreductibles a la lógica racional que los sustenta, la propia razón descubre un mundo a cuyo lado la dimensión racional de la realidad se revela muy pequeña, casi irrelevante. «La inteligencia, qué cosa tan pequeña en la superficie de nosotros mismos», dirá Barrès.

José María Marco, 'Sueño y destrucción de España' (2015)
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