Luis Montoya, el drama de un entrenador campeon

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Como periodista y como persona, fue duro vivir la hora escasa que estuvimos con Luis Fernando Montoya (Medellín, 1957) en su casa, un rancho apartado en una montaña donde el técnico colombiano pensaba retirarse tras dejar el fútbol y donde ahora se ve postrado, con una cuadriplejia irreparable y sin poder disfrutar activamente de su pasión, el fútbol. Marca se desplazó hasta Colombia para compartir unos minutos con él, y terminó resultando una lección de vida.

La historia es bien conocida y dio la vuelta al mundo hace exactamente un año, el 22 de diciembre del 2004. La esposa de Luis Fernando se disponía a sacar dinero en un cajero de Medellín cuando fue perseguida por tres delincuentes que la atraparon en la puerta de su casa. En ese instante, Montoya veía la televisión. Acababa de venir de Tokio, donde había perdido la final de la Intercontinental ante el Oporto.

Era un hombre feliz. En julio, había conquistado la Libertadores con el Once Caldas. Luis Fernando, alertado por los gritos de pánico de su mujer, fue hacia la puerta y se encontró la escena. Su coraje le hizo enfrentarse al atracador, que le amenazó con un arma. En el forcejeo, Montoya recibió dos disparos. Uno le entró por el cuello y explotó entre la tercera y la cuarta vértebra de la columna, lo cual le produjo una cuadriplejia irreversible.

Desde entonces, y ante la indignación de un país, Colombia, desgraciadamente acostumbrado a estos hechos, yace en una cama sin posibilidad de mover ninguna articulación, sin ni siquiera poder girar la cabeza y condenado a un ostracismo físico que no se merecía.

Los atracadores, mientras, huyeron aquel día, aunque, por fortuna, fueron apresados y condenados (el verdugo, a 24 años) por la Policía y la Justicia colombianas. Su caso resonó en los informativos durante muchos meses y aún hoy se le recuerda día a día, pues su popularidad en la sociedad y el deporte colombianos eran máximos.

A media hora de Medellín

Marca se desplazó hasta Medellín para conocer de cerca la historia y ver la evolución de un caso que impresionó a todo el mundo del fútbol. Su rancho está situado a una media hora de Medellín, antaño la ciudad más peligrosa de la República por ser sede operativa de gran parte del narcotráfico organizado. Ahora, al igual que el resto del país, todo está más tranquilo. Pero a Montoya, sin embargo, el destino le tenía reservada esta tragedia.

Tras media hora de subida por un terreno pedregoso, nos esperaban en la casa de los Montoya su mujer, Adriana, que vivió el suceso de cerca, y Luis Alfonso Sosa, el psicólogo que acompaña al ‘Profesor’ día y noche. Cuando al fin entramos en su habitación, Montoya nos saluda con una sonrisa. No puede hacer muchos esfuerzos. Acaba de ser operado para que en un futuro su vida no dependa del respirador artificial -que pueden ver en la imagen principal de esta página-. Luis Fernando, por ello, no puede casi hablar. Balbucea las palabras y su esposa nos ayuda a entenderle.

El ‘Profe’ tiene encendida una tele enfrente. Hay fútbol las 24 horas. “Es la única forma de mantener viva su mente”, nos dice el psicólogo. De hecho, ‘Nando’, como le dice su esposa, hace tres colaboraciones semanales en tres medios (Fox Sports, Radio Caracol y El Espectador) que le tienen enchufado al fútbol y a la vida.

“Me veo todos los partidos que echan de la Liga española. El jugador que más me emociona es Ronaldinho y creo que el Barça está muy fuerte y va a ganar la Liga”, nos intenta decir con una cadencia muy lenta y con enormes dificultades por la operación recibida. “¿El Mundial? Yo creo que lo va a ganar Brasil, pero, sobre todo, me da pena que mi país, Colombia, no vaya a estar presente”, termina. En la charla le ponemos al tanto de todo el fútbol español. Él se limita a asentir y sonreír.

La crueldad de la escena, sin embargo, no debe oscurecer un hilo de optimismo. “Espero una recuperación lenta, pero estoy convencido de que puedo lograrla. Ojalá algún día cambiemos la violencia y todas las armas por un balón de fútbol, y que éste sirva de arma educativa”. Lo dice alguien que hace exactamente un año era una persona llena de vida y de éxito, y que ahora, por culpa de un salvaje, apenas nos sigue con los ojos y una media sonrisa.

Ánimo, Luis Fernando.

fuente: www.marca.com

pd: :O sorprendente historia :(

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