Actualización 2
Hace no mucho hice una lista de juegos en los que me veía haciendo un diario de ellos en el futuro: https://www.backloggd.com/u/Lot0/list/games-that-maybe-id-make-a-game-diary-of/
Para como soy yo, me veo en casi todos ellos pasando un mal rato, aclarándome, tratando de adaptarme. Sin embargo, para una gran parte de ellos, al final del día son juegos que no son inmensos sino cajas que hay que ir abriendo con cierto cuidado. Cajas que en su día estaban más abiertas que hoy si os paráis a pensar. Pero juegos como Zelda: Breath of the Wild, su secuela o Minecraft son cajas que están siempre abiertas. Para mí el reto de la adaptación a juegos antiguos es algo a lo que más o menos le tengo ya pillado un poco el truco, a falta de explorar otras cajas pendientes de abrir, tales como los juegos de simulación (Sim City está en la lista). Sin embargo, ¿cómo se adapta uno a la inmensidad de los juegos de mundo abierto? No digo que no haya otros géneros con esa capacidad de verse inmenso de base, pero los mundos abiertos son un referente para este problema que planteo.
Ya alguna vez he leído sobre la problemática de que “si puedo hacer de todo, entonces nada tiene peso”. Y no es que en mis sesiones no haya hecho de todo, que no, pero llega un momento dado en el que disfrutar de las vistas mientras caminas y vuelas por ahí con tu paravela, mientras evitas combates y cartografías el mapa del mundo, no resultan en acciones del todo estimulantes para mí cuando las hago. Creo que la razón de esta sensación es simplemente que Link está haciendo acciones de las que nadie se está enterando y a nadie le importan. Por esto, es importante una vez más recordar las palabras del rey de Hyrule y fijarnos en un concepto más que trató: el reconocimiento. El reconocimiento hacia Link por haber arriesgado su vida hace 100 años para salvar a Zelda. Estas palabras, junto con todas las demás, tienen el mismo valor que el “recuerda quien eres” de Mufasa a Simba. Incluso con más sentido en este caso, empleando inteligentemente el tropo del protagonista amnésico en alguien que a un nivel esencial no ha perdido (olvidado más bien) sus cualidades. A alguien así no hay que abrumarle: hay que guiarle. Claramente Link no recuerda nada de esto, pero infiere un subtexto de personalidad muy importante: solo alguien valeroso podría hacer un acto de valentía así, y es una característica que todo Héroe que se precie tiene. Link habrá perdido parte de su memoria al despertar, pero “el valor nunca se olvida”. Frase de la que tomar nota ahora y más adelante.
El resumen hasta aquí es que estoy desgranando a Link, y que sus acciones en solitario que he llevado a cabo con él representan la mitad de lo que es, su lado solitario. Pero, sin ser un experto en Zelda, sé que él no está caracterizado por ser un lobo solitario. La relevancia y el respeto hacia su valor es prueba de ello, y si lo pensáis bien, el valor existe para quienes pueden contemplarlo, no únicamente para quien lo vive por sí mismo. Es una cualidad más poderosa cuando es apreciable en otros individuos, pero se puede pecar de arrogante si uno piensa así de sí mismo. Y tal y como he estado experimentando con Link viajando totalmente solo por el mundo, le falta un poco de valor a ese valor por el que se supone que fue famoso.
He mencionado un lado solitario. Y Link tiene tanto un lado solitario como un lado social. Las sesiones que he tenido tras abandonar la Meseta de los Albores, pues, han consistido en descubrir todo lo que falta de la identidad del protagonista. Y no son rasgos que no haya tenido nunca, sino que están ahí y hay que ir reactivando. De hecho, a propósito de uno de los más importantes, es que Link en esta aventura comprende un “enlace” entre lo social y lo asocial. Como prueba, una breve conversación que tuve con esta zora que súbitamente llamó la atención de Link nada más verlo para que escuchara sus palabras.

Lamento no conservar imagen de la pregunta en concreto, pero lo que dice es: “Tú… eres un hyliano, ¿verdad?” A lo que puedes responder que sí o que no. Y responder que no, para mí, era elegir no comprometerse. Además de que la actitud de la zora no denota en ningún momento que haya prisa alguna por hacer nada de lo que te pide (ir a ver a un tal príncipe Sidon).
Usaré el momento que acabo de describir como punto de partida para justificar todo cuanto he hecho hasta ahora: viajar, ir obteniendo recursos (armas, alimentos, objetos de valor), y lo más importante y que es el primer objetivo que me había propuesto: cartografiar el mapa. Por si no lo sabíais, hay un puñado de torres que se han alzado a lo largo y ancho de todo el territorio de Breath of the Wild. Se alzaron desde debajo de la tierra tras acudir al primer sitio que se me pidió ir en la Meseta de los Albores, mediante la voz telepática de Zelda (la misma que pidió a Link que despertara). Llegar a esas torres y conseguir escalarlas te ayuda a cartografiar el territorio en el que te encuentras. Sorpresivamente, a veces te encuentras a alguien en la cima.
Como este
Esta captura no es de mi partida. Evitaré usar las que no lo sean.
Solo tú, en cambio, con la piedra sheikah, puedes activar la torre y obtener los datos territoriales de la región. (¿Asumo que en Hyrule hay mapas, solo que el tuyo incluye aspectos más confidenciales, quizá? Es decir, por nombrar otra característica de la piedra sheikah, te ayuda a predecir el tiempo atmosférico en diferentes zonas… En fin, esto sería irse por las ramas, pero quería tomar nota al menos.) Sin embargo no es posible acceder, en parte por falta de experiencia por mi parte, a todas las torres. La temperatura de ciertas zonas ha sido el impedimento principal. Por ejemplo, en la Torre de Akkala, que es un lugar que me encantó alcanzar, con ascensos espectaculares. Aunque la temperatura fue tan solo uno de sus impedimentos… Antes de contar lo que pasó allí, que será breve, primero empezaré contando la primera vez que ocurre el fenómeno de la luna carmesí:
es un acontecimiento que no me afectó directamente ya que no había enemigos cerca. Por lo que entendí, la influencia maligna de Ganon que rodea el castillo de Hyrule se intensifica y es capaz de influir en los diferentes enemigos para volverlos más peligrosos.
Sin embargo, todo esto me afectó positivamente, ya que, cuando sucedió, cambió el temporal: dejó de llover. Y al dejar de llover, un sitio de escalada en el que me encontraba dejó de ser resbaladizo y pude continuar finalmente hacia la base de la Torre de Akkala. ¿Sabéis lo que significa esto? Que si es verdad lo del cambio de temporal cuando sucede este fenómeno lunar, puedo aprovecharlo para escalar lugares que en primera instancia se verían verdaderamente difíciles de alcanzar con la escasez de experiencia y recursos que dispongo. Es justo lo que hubiera deseado que ocurriera nuevamente una vez llegué a la torre, la cual, encima, se encontraba rodeada por una materia negra y dañina y que no me dejaba escalar.
En el vídeo no pasa, pero pronto empezó a llover de nuevo. Y a la lluvia le acompañó un frío que me hacía perder salud. De todos los lugares donde he estado viajando, ese es el sitio donde más males se han juntado. Si más adelante vuelvo a tener interés en volver a Akkala, seguramente pueda escalarla sabiendo lo que sé ahora (y sabiendo lo que sabré). No era un lugar caracterizado por grandes enemigos, sino por su hostilidad natural. También era muy alto y muy bonito, y desde allí tuve mi primera gran caída planeando en paravela: mucho más espectacular que la primera cuando abandoné la Meseta de los Albores. Durante la caída, elegí la siguiente ruta desde el aire.
Desde allí me fui dirigiendo a otras torres haciendo caminatas y muy rara vez encontrando gente en el camino. Hasta ahora solo he dado con dos ranchos: uno que encontré al poco de salir de la Meseta, y otro mucho más lejano que creo que está cerca de la zona de entrada al territorio Gerudo, que es donde me encuentro actualmente. En el primero tuve el primer contacto humano fuera de la Meseta, e hice mis primeras ventas y compras. Los artículos de Terry son poquitos, humildes y en cantidades limitadas. Le compré unas cuantas flechas. En cuanto al segundo rancho, me lo he encontrado después de la aventura por Akkala y por otros lugares. Creo que llegado a este punto, sería mejor mostrar más imágenes/clips que tanta descripción, porque pienso que estos ejemplos pueden hablar por sí mismos.
Duelo y consecuencias

Esto es la zona de otra torre. Rodeada de agua, enemigos acuáticos y una especie de magos que corren por el aire. Parte totalmente pensada para emplear el arco y los diferentes tipos de flecha que había ido encontrando por el mundo hasta ahora.
Tendría más que compartir, pero hay que repartir. Por último, un clip del lugar donde me encuentro ahora mismo, un cañón que creo que lleva al país de las Gerudo.
Tonto a caballo
Cito de nuevo lo que puse en la descripción del vídeo Karma Barrel. “Los bokoblins son una especie caracterizada por su extrema inteligencia y su extrema estupidez. Su respuesta a estímulos nunca sabes si será mortal para ti o para ellos.”
Cuando supere la zona del cañón, consiga o no escalar la torre de la zona, empezaré la misión principal. Énfasis en “empezaré”, que como he dicho antes, Link tiene dos lados: uno libre y otro no tanto, más comprometido; uno social y otro asocial; uno de enlace conmigo y otro de enlace con los demás. Que hablando de los demás, tengo curiosidad sobre qué es lo que quiere la gente y razas de Hyrule. He encontrado a uno que estaba harto de platos vegetarianos y que quería un buen pedazo de carne, y he visto a otro interesado en un caballo blanco muy especial. Quisiera ver más. Hay demasiado aún por hacer como para querer desear ser ya una parte íntegra del mundo que BotW ofrece. Mucho misterio inexplorado y muchos problemas pendientes de escuchar.
Quizá echéis en falta aspectos de los que no he hablado, como los santuarios. Pero a decir verdad es que apenas he estado en ellos. Si próximamente hago unos cuantos más, ya los comentaré.
Hasta la próxima actualización!