Después de las series cronológicamente expuestas anteriormente: Enterprise, Discovery y Strange new worlds vamos por la siguiente y la primera serie que se hizo, La Serie Original. Con esta serie hay que tener la mente abierta por los efectos especiales muy simples por la época en que se hizo, finales de los años sesenta.
Por qué ver Star Trek: La serie original (1966-1969):
Star Trek: The Original Series (TOS) es un clásico de la ciencia ficción que marcó un antes y un después en la cultura popular. Aquí tienes razones para verla, junto con aspectos a considerar sobre sus efectos especiales y lo bueno y lo malo:
Por qué verla:
Pionera en ciencia ficción: TOS introdujo conceptos visionarios como exploración espacial, diversidad cultural, y dilemas éticos en un futuro utópico. Su optimismo sobre el progreso humano sigue siendo inspirador.
Personajes icónicos: Kirk, Spock y McCoy forman un trío legendario cuya dinámica (liderazgo, lógica, empatía) define la serie. Sus interacciones son atemporales y carismáticas.
Temas profundos: A pesar de su estética retro, aborda cuestiones universales como racismo, guerra, libertad y moralidad, a menudo con metáforas inteligentes (ej. "Let That Be Your Last Battlefield" sobre el racismo).
Legado cultural: Es la base de una franquicia masiva (películas, series, libros). Ver TOS te conecta con la raíz de un universo que sigue vigente.
Encanto retro: Su estilo de los 60 (colores vivos, vestuarios, música) tiene un atractivo nostálgico, incluso para nuevas audiencias.
Efectos especiales de los años 60: qué tener en cuenta
Contexto tecnológico: Los efectos de TOS (maquetas de naves, fondos pintados, teletransportación con brillo) eran innovadores para la época, pero hoy parecen rudimentarios comparados con CGI moderno.
Limitaciones:
Visuales simples: Las naves (como la Enterprise) son maquetas físicas, y los planetas suelen ser fondos estáticos. Los rayos de fáser o explosiones son animaciones básicas.
Vestuario y maquillaje: Los alienígenas a menudo son humanos con pintura facial o prótesis simples (ej. orejas puntiagudas de Spock). Algunos disfraces pueden parecer exagerados o teatrales.
Producción ajustada: El presupuesto era bajo, lo que llevó a reutilizar escenarios o efectos (ej. el mismo set para diferentes planetas).
Encanto: Los efectos, aunque primitivos, tienen un toque artesanal que refleja la creatividad del equipo. La imaginación detrás de ellos compensa las limitaciones técnicas.
Consejo: No esperes realismo visual. Disfruta los efectos como parte del contexto histórico y enfócate en la narrativa y los personajes.
Lo bueno:
Guiones sólidos: Muchos episodios (como "The City on the Edge of Forever" o "Balance of Terror") son historias brillantes de ciencia ficción, con giros inteligentes y diálogos memorables.
Diversidad progresista: Para los 60, incluir personajes como Uhura (mujer negra), Sulu (asiático) y Chekov (ruso) en roles clave fue revolucionario, promoviendo igualdad en plena Guerra Fría.
Exploración filosófica: La serie plantea preguntas éticas complejas (ej. ¿es correcto interferir en otras culturas?), lo que la hace relevante hoy.
Duración accesible: Con 79 episodios de 50 minutos, es fácil de maratonear en plataformas como Netflix.
Humor y humanidad: Momentos ligeros, como las bromas entre Spock y McCoy, equilibran los temas serios.
Lo malo:
Efectos anticuados: Como se mencionó, los efectos visuales y algunos decorados pueden sacarte de la inmersión si buscas producción moderna.
Ritmo irregular: Algunos episodios son lentos o tienen tramas repetitivas (ej. Kirk enfrentando otra computadora maligna). La tercera temporada, en particular, sufre por recortes presupuestarios.
Aunque progresista, la serie refleja los 60: las mujeres suelen tener roles secundarios, y los uniformes femeninos (minifaldas) son producto de su tiempo. Muy agradable a la vista.
Inconsistencias: La tecnología y el universo no siempre son coherentes (ej. el funcionamiento del teletransportador varía según el guion).
Actuación teatral: El estilo actoral, especialmente de William Shatner (Kirk), puede sentirse exagerado para el público actual.
Consejos para disfrutarla:
Mentalidad histórica: Tienes que verla como un producto de los 60, apreciando su ambición dentro de las limitaciones de la época.
Selecciona episodios clave: Si los efectos o el ritmo te abruman, empieza con clásicos como "The Trouble with Tribbles", "Mirror, Mirror" o "Amok Time" para engancharte.
Ignora el orden: No es una serie muy serializada, así que puedes saltar episodios menos fuertes (busca listas de "mejores episodios" en la web).
Versión remasterizada: Algunas plataformas ofrecen TOS con efectos visuales mejorados (naves CGI, planetas más detallados). Aunque los puristas prefieren los originales, la remasterización puede ser más amigable para nuevos espectadores.
Conclusión:
Star Trek: The Original Series vale la pena por su visión, personajes y temas atemporales, aunque requiere paciencia con sus efectos especiales y sensibilidades de los 60. Su encanto radica en la imaginación y el corazón que trascienden las limitaciones técnicas. Si te gusta la ciencia ficción con sustancia o quieres entender un pilar de la cultura pop, es una experiencia enriquecedora. ¡Prepárate para explorar "la última frontera"! 