Llegaste a casa siendo un saco de huesos, mocos y suciedad y se notaba la desesperación en tu mirada. La vida te había tratado mal, muy mal pero tú te habías propuesto pelear contra todo aunque no supieras muy bien quién fuera el enemigo. Suponemos que tendrías más o menos un año aquel día, pesabas 1kg y apenas te tenías en pie. Te habían castrado estando muy enfermo por el calicivirus y casi no lo cuentas porque el veterinario hijo de puta cobra al ayuntamiento por cada gato y le da completamente igual que salga bien o no.
Poco a poco fuiste mejorando, empezaste a ganar peso y se te iba quitando la tristeza de la mirada. Empezabas a conocer lo que era una familia y a recibir el amor que te habías merecido toda la vida. Eras agradecido, siempre dabas mucho más de lo que pedías y no eras un interesado.
Con tu compañera gatuna de casa bueno... Al principio no podíais ni veros pero con trabajo poco a poco os empezasteis a soportar hasta que un día os sorprendí limpiandoos el uno al otro a la lametazos, ahí entendí que erais completamente distintos pero que, en el fondo, os queríais entre discusiones y peleas.
Te convertiste en un gato precioso, común, pero precioso. Un gatito de apenas 3 kilos por haber estado mal alimentado de bebé, pero con una carita de pillo que ya dejaba ver las que nos liabas en casa y un pelo brillante que jamás te hubieras imaginado que podías tener. Seguías luchando contra el calicivirus pero eso ya sabías que iba a ser una pelea de por vida así que tenías épocas de "catarro" y otras en las que estabas perfecto. También perdiste algún diente por el camino pero a quién le importa si comías como un titán y la sonrisa perfecta solo está en los anuncios.
El sábado vomitaste después de comer, me pareció raro porque no habías vomitado nunca y por la noche hiciste lo mismo al cenar. Pensé que te habías comido algo porque lo mordías todo y pensé en llevarte el lunes al veterinario. El domingo ya no quisiste comer por la mañana y estabas muy apagado, cogimos nuestras cosas y directos a urgencias. Tras un par de pruebas nos dan la mala noticia. Piedras en los riñones, los ureteres completamente obstruidos por piedras y ambos riñones agrandados e irregulares, no funcionaban bien ninguno de los dos. Había una pequeña esperanza de que una noche de fluidoterapia te ayudara a expulsar al menos una de las dos y al menos con un riñón podrías hacer algo. Pero no fue funcionó.
Hoy Lunes, he tenido que tomar la decisión de dejarte ir. La decisión de que ya no me dieras más con la patita en el brazo cuando querías mimos. La decisión de no volver a sentir tus mordisquitos en las piernas para que te diéramos de comer. La decisión de dejar un vacío en esta casa que nada va a poder llenar.
Sagu, allá donde estés, espero que estés corriendo y saltando. Haciendo el gamberro como a ti te encantaba. Muchísimas gracias por todo y siento de corazón no poder haber hecho más, no haberte podido salvar. Te queremos muchísimo y te queremos para siempre. Hasta la vista, ratón.
Sagu 2022-2026
Ojalá te haya hecho la mitad de feliz que tú a mí.
Lo siento por el tocho 