Me resulta cuanto menos curioso la cantidad de personas de "derechas" o "liberales" (de los que abrazan un liberalismo de corte conservador, cayetanos u otros "no coherentes" con la lógica liberal en su esencia más profunda) que resulta que son defensores del llamado "occidente" o mundo "democrático liberal".
Resulta que aquellos países en los que el Estado tiene una mayor presencia y coarta las libertades del hombre, son los que en mayor medida mantienen un orden de cosas "conservador" o tradicional. Tenemos el ejemplo de Rusia (o del este de Europa en general) como grandes baluartes de un conservadurismo institucional que trata de imbuir a la sociedad en una lógica tradicionalista o, cuanto menos, conservadora; mientras países europeos caen la deriva del liberalismo progresista o "wokismo" que poco a poco va cercenando el estilo de vida tradicional en pos de un capitalismo sin limitaciones culturales para su reproducción y desarrollo.
La pregunta que me surge ante esta situación es la siguiente: ¿Por qué alguien que abraza la tradición y "el buen orden de las cosas" se somete a una ideología que precisamente los socava, a través de la apertura de grietas en los muros de la tradición y del viejo orden establecido? ¿Acaso no sería más coherente rechazar el liberalismo como fruto de unas ideas contrarias a la tradición que en su afán por defender "la libertad" permite que afloren todo tipo de posturas contrarias a dicho orden tradicional?
