Está bastante bien este drama contemplativo sobre el duelo. Incluye muchas reflexiones sobre el contraste entre el campo y la ciudad, y cómo influye en nuestra manera de vivir y pensar. La ciudad como lugar de ebullición y querer hacerse un nombre, así como de un exceso de comodidades que le vuelven a uno superficial; el campo como un sitio de paz donde tener la menor incidencia posible al ser un inquilino de la naturaleza. La fotografía se apoya por completo en largas tomas de los impresionantes paisajes de Montana. También habla sobre la diferencia entre vivir y existir, y el carácter de las diferentes generaciones en una familia.
Me alegro de que actrices maduras como Michelle Pfeiffer tengan papeles protagonistas en series y películas. Aquí, sigue demostrando lo buena actriz que es, y las escenas que comparte con Kurt Russell transmiten mucha complicidad. La pega que le pongo a la serie es que deja un final abierto para más temporadas y siento que esto no tiene más recorrido. Es una serie a la que le habría sentado mejor un final autoconclusivo.
P.D. Hay un bonito homenaje a Robert Redford.