Lo primero que hago al empezar un juego es desactivar la vibración y mirar si todos los volúmenes del sonido están a tope.
Mientras un NCP me da la turra, si el juego te lo permite, me pongo a dar vueltas sobre él.
En un RPG, no puedo evitar las buenas acciones.
En las pantallas de carga, el típico logo circular del juego, no puedo dejar de mirarlo viendo cómo completa el giro una y otra vez.
En los mundos abiertos tengo que explorar todo el mapa y, cuando entro en alguna estancia con diferentes caminos, me estreso hasta que no tengo la certeza de haber estado en todas las partes.