¡Alohaaaaaa! 

Aprovechando que @SupermaN_CK se ha sacado el cimbrel sacando la extensión de MV Premium que facilita muchísimo la vida para redactar, voy a aprovechar y realizar los análisis de lo que voy jugando con un formato más estándar y trabajado.
He jugado a Resident Evil 7: Biohazard, Gold Edition en PlayStation 5. El juego se lanzó originalmente en enero de 2017 y esta edición incluye todos los contenidos descargables publicados posteriormente, además de mejoras técnicas aplicadas con el paso del tiempo. La versión de PS5 permite jugar con mayor estabilidad, tiempos de carga reducidos y una experiencia más fluida respecto a las versiones originales de la pasada generación.
Se trata de una entrega principal numerada dentro de la saga Resident Evil, pero también de un punto de ruptura claro con lo que venía haciendo la franquicia hasta ese momento. Capcom abandona la cámara en tercera persona y apuesta por una perspectiva en primera persona, con un enfoque mucho más centrado en el terror, la exploración y la gestión de recursos que en la acción directa. En mi opinión y creo que resulta bastante obvio, este enfoque viene del gran éxito que tuvo P.T., la demo jugable del cancelado Silent Hills de Kojima.
El juego no busca ser enorme ni extensísimo, sino ofrecer una experiencia intensa y muy dirigida. Los contenidos incluidos en la Gold Edition amplían ese núcleo con propuestas diferentes, lo que convierte a esta versión en la más completa para evaluar el conjunto del juego.
Jugabilidad y diseño
Resident Evil 7 basa su jugabilidad en principios muy clásicos del survival horror: recursos limitados, inventario reducido y una constante sensación de vulnerabilidad. Desde el inicio queda claro que el juego no te anima a enfrentarte a todo, sino a pensar cada acción. La munición escasea, los enemigos aguantan más de lo esperado y muchas veces la mejor opción es huir o evitar el conflicto.

Buena suerte como te intentes cargar a balazos a este mamón, habrás desperdiciado una bonita cantidad de balas cuando podrías hacer algo mucho más rentable: huir.
La progresión no se apoya tanto en mejoras del personaje (que también) como en el aprendizaje del jugador. A medida que avanzas entiendes mejor qué enemigos merece la pena combatir, cuándo gastar recursos y cómo moverte por los escenarios de forma más eficiente. La curva de dificultad es bastante orgánica: el juego no se vuelve más complejo porque desbloquees habilidades, sino porque te exige tomar decisiones más arriesgadas con menos margen de error. Aunque tampoco conviene ser un judío intentando guardar todas y cada una de las balas repitiendo hasta la extenuación los guardados automáticos para intentar matar a la mayor cantidad posible de enemigos con el cuerpo a cuerpo. Al menos en el modo normal, si no apuntas mal, la cantidad de balas te da sobradamente para cargarte a todos los bichos a tiros.
El ritmo está muy bien medido, especialmente en la primera mitad. Hay tramos de tensión muy alta seguidos de momentos más calmados que sirven para explorar, resolver pequeños puzles o reorganizar el inventario. Sin embargo, en la parte central el diseño se vuelve algo más irregular y ciertos enfrentamientos empiezan a repetirse, perdiendo parte del impacto inicial. De hecho, coincido con varias personas en que los dos últimos tramos del juego no tienen tanta gracia.
La exploración está contenida y muy dirigida. Los escenarios no son abiertos, pero sí están diseñados para que vuelvas sobre tus pasos, desbloquees atajos y encuentres recursos ocultos. Los puzles son sencillos, nunca rompen el ritmo y cumplen su función como herramienta para bajar momentáneamente la tensión. En cuanto a profundidad jugable, el título no busca sistemas complejos ni builds: su fortaleza está en cómo combina tensión, limitación y diseño de niveles para generar miedo constante.
Audiovisual
El apartado visual de Resident Evil 7 apuesta por un realismo sucio y desagradable que encaja perfectamente con su propuesta. Los escenarios están muy trabajados a nivel de iluminación y composición, con espacios cerrados que transmiten opresión y decadencia. No es un juego que busque lucirse técnicamente, sino generar atmósfera, y en eso cumple con creces. Personalmente, disfruté mucho su demo cuando nos quedamos "huerfanos" de aquel P.T. y su propuesta.
La identidad visual es muy clara y reconocible. La casa de los Baker y sus alrededores se sienten como un personaje más, y cada estancia está diseñada para provocar incomodidad. Las animaciones, aunque no siempre espectaculares, son efectivas y ayudan a transmitir peso, violencia y vulnerabilidad en cada interacción.

Si lo has jugado no me mientas, tú también has intentado volarle la tapa de los sesos a la yaya, pillín.
El diseño de sonido es uno de los pilares del juego. Los ruidos ambientales, los pasos, los golpes lejanos y los silencios están utilizados con muchísimo acierto. La banda sonora es discreta y aparece solo cuando es necesario, reforzando momentos clave sin restar protagonismo al sonido ambiental. En conjunto, el apartado audiovisual es fundamental para que la experiencia funcione como lo hace.

Kill it with fokin fire.
Narrativa y tono
La historia de Resident Evil 7 es deliberadamente contenida. Se centra en un entorno concreto y en un número reducido de personajes, lo que permite que el terror sea más íntimo y personal. El juego no busca grandes giros constantes, sino construir una sensación de misterio y amenaza que se va desvelando poco a poco.
Los personajes principales, especialmente los miembros de la familia Baker, están bien caracterizados y resultan memorables por su presencia y comportamiento. No hay un desarrollo psicológico profundo en el sentido tradicional, pero su función dentro del tono del juego está muy bien definida.

Míralos, qué familia feliz oye.
El tono es coherente de principio a fin: oscuro, opresivo y desagradable, con un uso consciente del terror corporal y de lo cotidiano convertido en algo monstruoso. El lore se presenta de forma fragmentada mediante documentos y detalles del entorno, y aunque no hay decisiones relevantes ni consecuencias narrativas, a excepción de una única vez casi al final del juego, la historia cumple como soporte para la experiencia jugable.

Sí, os juro que el tono es coherente.
Técnico y calidad
En PlayStation 5, Resident Evil 7 se siente estable y bien optimizado, pero con matices. El rendimiento es sólido, los tiempos de carga son rápidos, casi instantáneos, y la experiencia general es fluida. No es un juego que impresione por su tecnología, pero tampoco presenta problemas graves que empañen la inmersión.
Pueden encontrarse pequeños fallos puntuales, como alguna carga tardía de texturas o animaciones algo rígidas en situaciones concretas. Pero hay algo que no me ha gustado tanto y es el audio, que en las armas se bugea con bastante frecuencia y desaparece completamente, obligando a cerrar el juego y volverlo a iniciar para que se corrija. La Gold Edition incluye todos los parches importantes, por lo que el estado actual del juego es el más recomendable para jugarlo hoy en día.

Imagina pegar un trancazo así y que ni siquiera se escuche.
Contenido y rejugabilidad
La duración de la campaña principal es ajustada y va al grano. No se alarga artificialmente y mantiene un ritmo razonable durante la mayor parte de la experiencia. Los contenidos adicionales incluidos en la Gold Edition aportan variedad, aunque aun no los he probado, solo puedo hablar de la experiencia principal.
La rejugabilidad es, al menos para mí, uno de los puntos fuertes del juego. Disfruto especialmente cuando una primera partida me pone contra las cuerdas y, una vez terminada, puedo “vengarme” en las siguientes. En este caso, al completar el juego se desbloquean distintas armas y recompensas ligadas a ciertos objetivos, lo que convierte las partidas posteriores en una auténtica carnicería y cambia por completo la relación de fuerzas con los enemigos. En este caso ya no esperes un survival para tí, sino para tus enemigos.

Se rie porque no sabe la que le viene cuando termines el juego por primera vez.
Recopilación — Lo mejor y lo peor
| Aspectos | Valoración |
|---|---|
| Jugabilidad y diseño | ![]() |
| Audiovisual | ![]() |
| Narrativa y tono | ![]() |
| Técnico y calidad | ![]() |
| Contenido y rejugabilidad | ![]() |
Conclusión breve
Resident Evil 7 (Gold) en PS5 es un retorno exitoso a un horror más íntimo y controlado, que en las últimas entregas numeradas, especialmente la sexta, daba la sensación de haberse perdido. No es el juego más largo ni el más ambicioso en términos narrativos o de sistemas, pero consigue algo más difícil de cuantificar: hacerte temblar con economía de recursos y un diseño de atmósfera ejemplar. Si valoras la inmersión, la atmósfera y los momentos bien medidos de miedo, esta edición te da justo lo que buscas.
Valoración objetiva





4 / 5
Valoración subjetiva





4 / 5.






