Antonio Escohotado ha muerto

A

Por terminar ya con el tema de la heroína, por muy contraintuitivo que pueda resultar y al margen de las reacciones que pueda suscitar, la diacetilmorfina (es decir, la heroína farmacéutica que, sin necesidad de irnos muy lejos, se produce legalmente en España) tiene un potencial de daño sorprendentemente bajo.

Es un poco cansado lo de transcribir, así que lo dejo en formato imagen. Como se puede ver en la segunda foto, el libro se titula El siglo de la heroína (aparece mencionado en la entrevista que enlacé ahí arriba), para el que quiera más información.

1 respuesta
Jok3r

#155 Te faltaron los "es la impresión que me da, igual me equivoco"

He caído en la red, parezco nuevo.

#179 Mola su franqueza, es raro que no rezume la pedantería o superioridad velada que suele darse al narrar el hecho de consumir con cierta coherencia o responsabilidad, es franco, sin florituras, a Escohotado aveces se le comía el personaje y se vanagloriaba en exceso de la ineptitud ajena aunque no sé como se puede evitar eso cuando se es viejo y leído.

Esto marca la diferencia.

spoiler
1 1 respuesta
inaguantable

#180 un grande Carrillo, la última persona a la que permitían fumar en la tele. Fumando sin parar y vivió una vida larga y murió conservando bastante lucidez (ideas políticas que tuviese al margen). El tío decía que era porque tomaba una aspirina todos los días por la mañana, yo creo que simplemente algunos tienen una genética privilegiada en ese aspecto.

1 1 respuesta
A

#182 Edu es todo lo que está bien en el mundo; una especie en extinción que es necesario preservar.

Pero me resulta fácil empatizar y entender de donde nace la arrogancia de Escohotado; incluso diría que en general supo mantener su ego atado mucho más en corto de lo que se le habría llegado a permitir. Casi todas las personas que conozco, y eso me incluye, seríamos mucho más insoportables si se nos transfiriesen algunas de las circunstancias que han marcado la vida de Escohotado. No siempre fue así.

Creo que es insano recibir de manera constante tal grado de adulación y servilismo. En la etapa anterior a la publicación del primer tomo de «Los enemigos del comercio», recuerdo que se permitía, socialmente hablando, discrepar de tal o cual opinión que tuviera en el campo de las drogas, que fue el momento en que di con él. Así pasaba en foros o listas de correo de la época, centradas en la cuestión de las drogas.

Es bastante ridículo que haya, literalmente, horas de vídeo dedicadas a elucubrar sobre si una cifra de LEDC se excedía en un 8 o en un 80 %. El mismo Eduardo Hidalgo, en Heroína, le corrige un dato en apenas unas líneas, y a otra puta cosa. Claro que él no pretendía enmendarle la obra a partir de un número, ni pasarse años presumiendo de ser quien desveló el error del 5 % de la pureza de la heroína callejera.

A eso me refiero con lo de entender un poco también su proceso. Piensa cómo te sentirías si una fundación que lleva el nombre de un filósofo como fue Gustavo Bueno (el bueno) dedicara tardes enteras a que diferentes ponentes disertaran durante dos horas sobre aquella coma de más o aquella tilde de menos. Y que, al final del día, ninguno haya querido o podido entrar a rebatir el verdadero fondo de la cuestión.

No sé, demasiado histrionismo. Lo comenté un día en el grupo de Facebook cuyo fin era debatir en torno al pensamiento de Escohotado, que arrancó bonito, después perdió lo de debatir y lo de pensar... y finalmente se quedó en campo de batalla entre podemitas y voxeros con muchas devociones y pasiones que ya ni siquiera tenían que ver con Escohotado. En algún momento previo a esa deriva final comentaba precisamente eso:

Cuando Antonio Escohotado se dedicó a traducir los «Principia», su tarea no consistió en pasar del latín al español las chorrocientas páginas del libro original y luego resolverlo todo con un «Newton dice...», sino que añadió un extenso comentario personal introductorio; una aportación propia a mayores.

Diría que la lectura crítica, el análisis y la posterior ampliación o revisión de la literatura son tres factores constantes en toda su obra. Resulta bastante explícito en algunos de los textos que se recopilan en la sección VII de «Frente al miedo», o en varias partes de «Realidad y substancia».

Por eso me resulta contradictorio el constante recurso al argumento «ad escohotadum» para zanjar una conversación que se da en este grupo, como si la obra de Escohotado fuese doctrinaria, o una colección de dogmas apilados uno tras otro. Por ejemplo, tras los tomos puramente historiográficos de «Historia general...», el autor cubrió la necesidad de una fenomenología, en la que Escohotado pasaba a ser fuente primaria.

Ese apéndice nunca me trasladó la sensación de ser un vademécum cerrado a futuros cambios. Sin ir más lejos, Eduardo Hidalgo publicaría en 2007 un monográfico sobre la diamorfina donde se permitiría el lujo de corregir un dato de toda la obra, el de aquel 5 % de pureza de la heroína callejera; sin desmerecer las otras 1.500 páginas en ningún momento. Y todos tan contentos.

Más productivo que atrincherarse en diferentes párrafos de su obra es aprovechar el interés generado por alguno de sus libros para seguir ahondando en la materia, o en otra transversal, por ejemplo a través de la bibliografía final, que en algunos casos supera el millar de referencias.

Y ahora que lo vuelvo a leer, creo que lo volvería a escribir igual.

Joder, menuda chapa, colega. Voy a incrustar un vídeo corto para ver si gano algo de público tiktoker, que colapsan a partir del tercer párrafo.

1
A

Esto es lo que nos habríamos perdido si Escohotado nos hubiera salido con falta de ego:

El segundo vídeo tiene final tristón: el momento en que Escohotado se da cuenta de que no va a volver La clave:

No hay manera de acabar la frase...

4
A

#183 Joder, pues hay un libro ahí. Una recopilación de todas las respuestas que dan los ancianos cuando, cumplidos los cien años o los que sean, aparece alguien del periódico local a preguntarle cuál es su secreto. Hay un libro, insisto; realmente inútil, pero no sería el primero.

Creo que la cosa tiene más que ver, como dices, con la genética o incluso con los cuidados recibidos en los primeros años de vida. Si ese señor piensa que la clave es cenar tres huevos duros, pues por qué vas a quitarle la ilusión...

1
Mariox93

#180 Buena argumentación, me has convencido.

#181 ¿Por qué confiar en la medicina y su experiencia cuando se puede confiar mejor en individuos y sus experiencias parciales verdad?

El tabaco tampoco llena los cementerios, mi abuelo fumó toda la vida y no se murió... Será que cuando te detectan un cáncer de pulmón, por haber fumado 40 años, es un médico anti drogas. El EPOC son los padres también.

En serio... Una cosa es que se utilicen drogas en ciertos ámbitos controlados y con un objetivo muy preciso, como medicamento por ejemplo. O que muy de vez en cuando te pegues un viaje de LSD para algo concreto, lo cual veo bien. Otra que cuando llegues a casa te metas heroína para desconectar o te fumes 2 cajetillas de tabaco al día, es la definición de adicto.

1 respuesta
A

#187 No sé de qué carallo me hablas. Claro que confío en la Medicina; en lo personal, llevo un detallado control de la evolución de este cuerpecito diseñado para el deseo con el que diosito me obsequió años atrás. Me hago análisis con una frecuencia de entre el doble y el triple de lo habitual en personas de mi edad y todos esos numeritos están maravillosamente dispuestos en una hoja de cálculo, con gráficos de los de molar y todo.

En lo general, son individuos y sus «experiencias parciales» los que conforman, aplicando la debida metodología, el corpus científico sin el cual no habría «medicina y su experiencia». De hecho, estás citando un comentario en el que se menciona uno de los muchos ensayos médicos que se han hecho con heroína, la misma molécula, por cierto, que llevaba el medicamento homónimo, cuando ponía Bayer en el envase. No es eso lo que ha cambiado.

Ni siquiera conoces los parámetros con los que se diagnostica una dependencia, que son ligeramente más específicos y sistematizados que lo que comentas; no vengas a impartir cátedra con una definición de WordReference.

De verdad, NO es necesario tener una opinión sobre todo, especialmente sobre aquello que se desconoce. Así que puedes estudiar un poco o ir a darle la turra a otro.

2 1 respuesta
ElNoHomo

resumen del hilo

Mariox93

#188 Lo mismo digo, no parece que entiendas de lo que hablas demasiado, por mi hasta aquí.

1 respuesta
B

Vale, veo dos ecohotados, el anticomunista que es meh, muy Federico y el de las drogas, el cual misteriosamente, ha captado toda mi atención.

1 respuesta
M0E

#191 Escohotado es uno de los grandes alquimistas de la historia de España. Especialmente pero no sólo por lo de las drogas.

Jok3r

#190 Oye, que el resto no tenemos la culpa de tu contienda con el compañero, no es justo que se nos niegue la suerte y el placer de poder contar con tu participación activa en el hilo.

Que no hayas logrado concatenar de forma coherente hasta ahora algo parecido a una opinión no es relevante, sabemos que es fruto de la frustración que genera la infinita ineptitud ajena al colapsar con tu basto conocimiento, no te ralles Mariox93

1 respuesta
Mariox93

#193 Lo que tú digas majo. No lo intentes, no me importa la opinión del gran Jok3r de mediavida.

A

En tiempos de biografías de Wikipedia y de dar algo por documentado tras dos búsquedas en Google, creo que el obituario que más aporta (¿el único?) es el de su único discípulo en activo (de los tres), Juan Carlos Usó:

https://canamo.net/noticias/opinion/sentido-adios-un-maestro-y-amigo

5 1 respuesta
ElNoHomo

#195 Qué maravilla <3

1
A

#170 Perdona, pero no encontré manera de contestarte la pregunta bien hasta hoy. La respuesta sería: lo intuí y pregunté y alguien confirmó. Me parecía mayor falta de respeto contestarte así que no hacerlo.

Pero bueno, ahora sí. Con un fuente citable, todo es más fácil:

https://www.elmundo.es/cronica/2021/11/27/61a09b47e4d4d874228b4581.html

4 1 respuesta
ElNoHomo

#197 Supongo que ése es el famoso diario en el que ha estado 40 años anotando tooodo lo que tomaba!

Me apetece muchísimo leerlo, y entiendo que lo quisiese a título póstumo. Aunque me dolía que así fuese, porque para leerlo era necesario que él... estuviese como ya está, muerto.

1 respuesta
A

#198 Ése mismo. Hace unos años, cuando supe lo del diario, se me ocurrió la idea de plantearle una entrevista sobre ese libro, que sería publicada justo antes de que saliera el libro. Y pensándolo de nuevo, me sigue pareciendo una idea cojonuda. Espero que se le ocurriera a alguien más, porque yo al final lo dejé pasar. Nunca sabré si fue una buena decisión o no. Pero la respuesta ya da igual.

En fin. Éste es:

1 1 respuesta
PLeaSuReMaN

Ese libro puede ser increíblemente interesante. Siempre me ha despertado curiosidad ver cómo gestionó una administración diaria de heroína durante tantos años.

2 respuestas
A

#200 Bueno, es un caso bastante particular, donde todos los perjuicios provocados por su estatus legal apenas le afectan. No es como cuando se vendía libremente en farmacias, pero casi. Y Escohotado tiene cierta tendencia a asumir que su relación con cada una de las sustancias que ha tomado se puede —y se debe— universalizar, cuando, sintiéndolo mucho, no es así.

Lo que dice Hidalgo en la entrevista enlazada en #179 sobre Ann Marlowe podría ser perfectamente extrapolable al bueno de Escohotado:

Cómo detener el tiempo se encuentra entre mis libros preferidos sobre el tema. Tiene grandes hallazgos, aunque en algunas cuestiones la autora peca de ser demasiado asertiva, extrapolando su experiencia personal al común de los usuarios. De hecho, no se conforma solo con contar que tras siete años de consumo habitual esnifado lo deja sin problemas, sufriendo apenas un día de síntomas gripales, sino que acaba por decir que la adicción es una elección. Estamos de acuerdo en que la adicción a la heroína no puede verse como una enfermedad crónica de por vida, pero de ahí a decir que la adicción es un cuento, hay un abismo.

—La adicción es una elección para una niña pija que se ha criado en un entorno sociocultural privilegiado, que ya tiene una edad (es adulta, ha dejado de ser una cría), un buen curro, un buen sueldo…, y que sabe dónde se mete porque ya se metieron antes que ella miles y millones de personas. Mi caso podría ser similar al suyo. Ahora bien, las primeras hornadas de yonquis de la mismísima Nueva York, por poner un ejemplo, que la consumían cuando era legal y de venta libre en farmacias, cuando se dispensaba por los médicos como remedio para la adicción a la morfina, acabaron desarrollando dependencias inmisericordes. ¿Eligieron ser adictos? De verdad, a veces pienso que Marlowe es gilipollas. El ejemplo que acabo de poner es el más sencillo posible, para que incluso ella lo pueda entender. No hace falta ser un genio para intuir la posibilidad de otros contextos, otros momentos históricos, otros enclaves geográficos, otras personas… en las que la adicción no fue ni es una elección. Consumir o no consumir es siempre una elección (salvo casos excepcionales de uso forzado que no vienen al caso y que son excepcionales), pero consumir el número suficiente de veces, a sabiendas, con pleno conocimiento de causa, de que te estás jugando una adicción, lo siento pero no siempre es una elección. Aún a día de hoy hay gente, a patadas, que no sabe dónde se mete o que metiéndose, no sabe o no puede gestionar su consumo para evitar desarrollar una adicción, por mucho que quieran. De hecho, incluso el más pintado, después de años de uso esporádico puede tener un resbalón y engancharse, y no precisamente por decisión propia. Evidentemente que te puedes tirar siete y setenta y siete años tomando heroína algunos días a la semana y luego dejar el consumo sin problema y sin mono. No te digo que sea fácil ni que todo el mundo pueda hacerlo. Pero se puede. Y obviamente, no se pasará ningún mono porque no se habrá instaurado una dependencia. Ahora bien, pásate esos mismos siete años inyectándote tres veces al día una dosis medio-alta de heroína de calidad. Deja el consumo de golpe y luego vienes y me cuentas lo de un solo día de síntomas gripales. Me descojono. Incluso aunque en el caso de que para alguien fuese así (que lo dudo), eso no invalida que para muchas otras personas no lo es. Los adictos se comen síndromes de abstinencia durísimos. Es sabido de toda la vida y está constatado una y mil veces en entornos clínicos. Unas personas los sufren más severos y otras menos. Unas con más componentes fisiológicos y menos psicológicos. Otras al contrario. Hay de todo. Pero la dependencia y el síndrome de abstinencia son una realidad objetiva, científicamente demostrable. Marlowe peca de pensar que su experiencia es “la experiencia con la heroína”. Y como ella no se enganchó ni tuvo mono, pues termina afirmando que los rigores de la dependencia y del mono no son tantos como se ha venido diciendo históricamente. Dicho esto, también es cierto que en el imaginario colectivo muy probablemente el síndrome de abstinencia a opiáceos esté sobredimensionado. Puede ser leve, duro o durísimo. Pero no te vas a morir de un mono, a no ser que haya otros factores asociados, otras dolencias, enfermedades o condiciones de salud adversas. De lo que sí que te puedes morir es de un síndrome de abstinencia a benzodiacepinas o a alcohol, y de eso raramente se habla.

[...]

—¿Y los inconvenientes?

—Los inconvenientes potenciales dan para un tratado infinitamente más extenso que las virtudes. Siempre se ha dicho que el consumo pulcro, higiénico, cuidadoso, mesurado de heroína de calidad, contando con medios y recursos lícitos para proveerse de ella (dinero suficiente, en definitiva), crea escasos problemas de cualquier tipo más allá de los rigores del hábito (tomar por lo general tres veces al día), algo de estreñimiento y alguna que otra pequeñez más. Puede ser en los mundos de Yuppi. En la vida real, en la calle, donde consume el usuario prototípico, olvídate de calidad, de pulcritud, de pureza, de asepsia, de higiene, de mesura, de pasta gansa y lícita para ponerte a gusto a diario. Todo lo que rodea el consumo, debido principalmente a las políticas prohibicionistas y a lo que de ellas se deriva, es un sabotaje y un bombardeo en plena línea de flote a cualquiera de esas cuestiones. Como consecuencia de ello, el consumo de diacetilmorfina puede dar lugar, y muchísimas veces da, a todo un maremágnum de complicaciones médicas, sanitarias, sociales, laborales, económicas, personales, psicológicas…, hasta el punto de poder arruinarte la vida por completo. Así de sencillo. Sal a la calle y date una vuelta, podrás verlo con tus propios ojos.

1
A

#200 Este mensaje iba a continuación del anterior, pero me surgió algo. Retomo.

Para compensar el disclaimer, te puedo decir que Escohotado tomaba heroína principalmente por vía intranasal. No era el único opioide con el que se manejaba: opio, fentanilo, oxicodona... Tanto el fentanilo como la oxicodona son drogas de farmacia, lo cual, de nuevo, elimina buena parte de los problemas. Desconozco si Escohotado tenía su particular ranking de opis, pero en mi humilde opinión —que coincide con la de casi toda la gente que conozco que haya experimentado con unos cuantos opioides—, la oxicodona es digna merecedora de un segundo puesto, tras la heroína. Pero su precio medio en el mercado negro ronda los 20 $ por un comprimido de 20 mg.

Entonces sí que existe un perfil de consumidor que (1) tiene dinero suficiente y no proviene de actividades ilegales, (2) tiene acceso a heroína de buena calidad y pureza cuantificada y (3) no está en contacto con el ambiente marginal y delincuencial al que la mayoría de los consumidores deben enfrentarse para adquirir el jamaro. Eliminados esos problemas que nada tienen que ver con la droga sino con su clasificación legal, basada en criterios morales y no sanitarios, pues parece ser muy llevable.

Es imperceptible a ojos del resto, al contrario de, por ejemplo, una persona alcohólica. Permite realizar las mismas actividades que el común de los mortales y, bueno, no tiene mucha más historia. Piensa que la Heroína (marca registrada) la vendía Bayer a principios del siglo XX y entre sus usos recomendados se encontraban el de curarle el catarro a un niño o el de quitarle la tos a una niña. No son las propiedades farmacológicas del caballo las que hacen al yonki; de hecho, el yonki apareció sólo después de la prohibición. E incluso en la época que nos ha tocado vivir, los programas de dispensación de heroína para heroinómanos han obtenido buenos resultados en cuanto a la calidad de vida de los usuarios: mejoras en la salud, abandono de la delincuencia y, en resumen, una reincorporación a la sociedad en un porcentaje bastante elevado.

Volviendo a la dieta farmacológica de Escohotado, nunca fue muy aficionado a la cocaína, aunque hizo un uso instrumental de ella durante una temporada:

Prácticamente todos los días —durante cerca de dos años— inhalé cocaína bastante pura, en cantidades muy rara vez superiores al medio gramo. La dosis cotidiana habitual —distribuida en cinco o siete tomas— venía a ser unos 250 miligramos. No observé insensibilidad a los efectos estimulantes, y el fármaco me resultó útil durante algunos meses para trabajos arduos del momento, como editar los Principios de Isaac Newton. Noté, en cambio, una propensión —no muy marcada— al insomnio y la irritabilidad.

Pero parece que últimamente la había reincorporado al menú:

Ahora tomo bastante cocaína. ¿Por qué? Porque soy un espectro, amigo, porque necesito energía, porque ahora por primera vez en la vida me levanto y no estoy seguro de llegar a los sitios a donde voy. Eso no me había pasado nunca. Lo hago por coraje, pero no estoy seguro de llegar. Y sé que me puedo rozar con una cosa y hacerme una herida de dos palmos. Y entonces voy mirando, con una mezcla de desconfianza y rabia.

Alcohol tampoco faltaba, droga a la que alguna vez se refirió, al igual que a la heroína, como una droga de senectud. Tabaco, tres cajetas diarias; aunque siempre con una boquillas que filtran un porcentaje muy alto de alquitrán y otras sustancias tóxicas. Y cannabis, también.

No creo que fuera casual que varias de esas drogas (nicotina, opioides, cannabis) tengan aplicaciones médicas dentro del tratamiento del Parkinson.

2 3 respuestas
PLeaSuReMaN

#202 tremendo aporte. Todo lo que gira en torno a la vida de Escohotado y las drogas me fascina y me asusta a partes iguales. Viendo las abusadas que se pegaba a alcohol, tabaco, cocaína a temporadas, etc, lo de menos es que se metiera cantidades controladas de heroína. De hecho, aunque se le notaba lento estos últimos años, bastante entero llegó a la tercera edad. Lo que está claro es que con cabeza, conocimiento y dinero es posible controlar todos estos temas.

Desconocía sus escarceos con la cocaína, ¿de dónde sacas esos extractos de Escohotado?

1 respuesta
B

#199 ojo porque ese libro puede incentivar el consumo de heroína con las desastrosas consecuencias que eso puede tener en nuestra sociedad. El problema con las drogas no es tanto la droga en sí como la situación de la persona que la consume.

A todo esto, hay libros en las bibliotecas que incluyen recetas basadas en los experimentos de Leary con el ácido, pero esos libros no son divulgados por el peligro que pueden suponer. Solo están al acceso de las ratas de biblioteca que tienen el seso suficiente como para saber qué hacer y qué no.

1 respuesta
Culebrazo

#202 al pobre hombre le pasaba como a mi. No me gusta la cocaina, pero a veces un toquecillo viene de cojones :see_no_evil:

A

#203 El primero es de la fenomenología que en las últimas ediciones de Historia general de las drogas se incluye como apéndice final. El segundo extracto es del libro Los penúltimos días de Escohotado. Y hay un reportaje en El Mundo donde se pueden ver algunas hojas y anotaciones de ese diario. Por ejemplo, aquí deja constancia de que se ha excedido ligeramente con la raya de heroína que se ha enchufado:

4 de octubre: «Consentirme una línea mayor de la debida me castiga con un temblor de mano, y me costó escribir lo previo. No repetiré dosis hasta haber agotado el exceso. Tampoco es tan difícil respetarse con algo más de disciplina, anteponiendo otra vez la elegancia a la avidez».

No obstante, creo que lo que puede generar más controversia no sería tanto el consumo de heroína sino el objetivo de registrar esos bioensayos:

Mientras Aprendiendo de las drogas fue un bioensayo esporádico, su obra póstuma incluye «un bioensayo crónico», explica Jorge Escohotado, «centrado principalmente en la familia de los opiáceos, y en el que mi padre va probando cronológicamente sustancias, dosis y calidades». El filósofo, añade su hijo, «experimenta con heroína, opio, y derivados como la oxicodona y el fentanilo, convencido de que la heroína retrasaba el metabolismo, bajaba el latido del corazón, aumentaba el sueño, reducía el apetito sexual y quitaba el hambre, lo que la convertía en una sustancia que podría llegar a utilizarse para cronificar enfermedades como el cáncer».

#204 Tim Leary era un profesor de Harvard que tras un primer contacto con LSD se dedicó a ir repartiéndolo por la universidad. Eso quizá pueda incitar al consumo. Pero ¿libros sobre drogas? No, hombre, no. Casi todo lo que escribió Leary está en Internet. Lo encuentra quien lo busca. Y lo lee quien tiene algún tipo de interés por ello.

Por ejemplo, tengo por aquí un libro de más de quinientas páginas donde, en uno de sus capítulos, se explica paso a paso y con fotos cómo se prepara un chute de heroína y cómo se inyecta. ¿Qué crees que es más probable: que alguien sin interés se lea un tocho de ese calibre y ello le incentive a bajar a la farmacia a por una jeringa y luego a un poblado chabolista para comprar heroína... o que ese interés sea previo a la compra del libro?

1
eondev

#202 Por contar una anécdota de la que me enteré no hace mucho (por lo que dice Escohotado de la vejez y la cocaína):
Mi abuela hace tiempo tomó cocaína bastantes veces pensando que eran aspirinas machacadas y decía que eran una maravilla xDDDDDDDDD. Mi tío me lo contó, que era un cabra loca y un día le dio por soltarle una trola y darle eso para que la revitalizara, y que le sentó tan bien que cada vez que le pedía le daba XDDDD

1 1 respuesta
A

#207 Me encanta la anécdota. Obviamente, está mal drogar a alguien sin su consentimiento; salvo entre padres e hijos, ahí hay un vacío legal. Con los años, el tutor pasa a ser el tutelado. Y a mí de pequeño me han engañado para que tomara algún medicamento, así que si en un futuro... bueno, no cabría reproche moral xD

Durante unos años, creí que podría llegar a convencerles para que me aceptaran como regalo de aniversario un fin de semana en unas instalaciones de película, con un Vega Sicilia Valbuena, un Flor de Pingus y, por si acaso, un Dominio del Águila en formato magnum. Y a falta de bombones, cuatro dosis (dos para cada uno) de MDMA con una pureza superior al 98 %, perfectamente pesadas, y una tarjetita con el timing y un par de anotaciones. No se me ocurre hijo mejor que yo. Y me lo rechazaron.

Menos mal que no todo se hereda.

3
A

Hace poco menos de tres semanas, se publicó el último libro de Jano García, que a su vez lleva el último prólogo que escribió Escohotado. Y el círculo se cierra cuando Jano lo cita al terminar la última página; me ha gustado la frase:

Todos tenemos, según nuestras experiencias y entorno cultural, ideas y pensamientos distintos. La diferencia cultural, pensar y tener visiones distintas sobre los mismos hechos, es algo positivo. Todos ganamos con eso. El problema es cuando una visión se cree superior a la otra, cuando alguien quiere prohibir aquello que no le gusta porque considera que su ética es la única válida y la del resto no lo es. La alogocracia no busca encontrar la verdad a través de la razón, al contrario, la asfixia y persigue para que nadie pueda tener una opinión discordante y todos formemos parte de un rebaño que recorre el oscuro sendero de la superstición y la irracionalidad creyendo que el final del camino es el paraíso y no el infierno. Como dice mi querido y admirado Antonio Escohotado: «Dejar que el otro sea libre es la gran asignatura pendiente de la humanidad».

«El rebaño», de Jano García
2
A

Y estas frases que recita Escohotado en una canción de Calamaro parecen venir bastante al hilo del hilo. La primera parte, me refiero:

Y darse cuenta de que no siempre
Que uno piensa que se va a morir y que está hecho polvo
Se muere uno
Y entonces si tenemos miedo
No evitamos el dolor
Pero encima lo anticipamos, quiero decir
Para seguir viviendo, a veces
Con tal de estar sanos, vamos a hacernos chequeos
Nos preocupamos por que nos ha salido una mancha
Un dolor, nuestra meta es vivir largo tiempo
Y claro
En el fondo no pretendemos vivir largo tiempo
Pretendemos vivir a secas, pretendemos vivir
Si uno intenta vivir largo tiempo el día a día
Se puede envenenar bastante
Pero si uno no intenta cuidarse tampoco es buen plan
Uno confunde la valentía con la temeridad
Se granjea grandes cantidades de dolor
De modo que es muy delicado

Cuentan de Alejandro que una vez
Se metió en un río tumultuoso de la India
Todo con barro
Persiguiendo al ejército que peleaba con él
Y que cuando iban en mitad
Los caballos perdieron pie
Aquellas aguas estaban heladas
Y se volvió a sus compañeros y les dijo
Me cago en la leche
¿Os dais cuenta las cosas que tengo que hacer
Para que me tengáis respeto?
Eso pasa poco ahora, eso pasa poco ahora
Respeto, respeto, respeto

2

Usuarios habituales

  • Aldous
  • ElNoHomo
  • Jok3r
  • M0E
  • Raizox
  • Dakka
  • Unrack