He estado cerca de morir 3 veces, pero voy a contar la "menos preocupante", o menos importante.
Esto me ocurrió en enero de 2023. Para entonces vivía solo y estaba pasando por una depresión bastante aguda. En diciembre de 2022, se me estropeó la nevera y entre que las pasé canutas unos meses económicamente y el estado anímico en el que estaba, me tiré como 3 - 4 meses sin reparar la nevera (Que luego cuando me puse fue tan fácil como comprar un relé nuevo y cambiarlo. Fueron 3 meses de hacer el subnormal que podría haberme ahorrado pero bueno, me excuso con que mi depresión no me dejaba hacer nada que no fuera dormir, jugar a videojuegos, ducharme y salir a hacer la compra).
El caso es que por aquella época, sobrevivía a base de cafés prácticamente. No comía casi nada pero cada tres horas más o menos me hacía un café. Al no tener nevera, prácticamente me obligaba a beberme un tetrabrick entero de leche por día. Un domingo estaba todo cerrado (Vivía en un pueblecito pequeño cuyo único "paqui" cerró por obras al poco de irme a vivir allí, y no volvió a abrir hasta hace poco que pasé por delante de lo que fue mi casa y lo vi abierto) y solamente me quedaba un cuartro de tetrabrick de leche que había abierto dos días antes. Pensé "bah, por dos días seguro que no pasa nada" y me hice un café a media tarde y otro por la noche.
Decir que en ningún momento me supo mal la leche, seguramente porque mis cafés son muy cargados y sin azúcar, lo que hace que ya de por sí esté amargo.
A la hora más o menos de tomarme el segundo, empecé a encontrarme fatal, y cuando digo fatal, es fataaaaaaaaaal. Empecé a tener sudores fríos, las extremidades se me empezaron a engarrotar y me sentía con la cabeza ligera. Un rato después de empezar con esos síntomas, empecé a escuchar cómo me pitaban los oídos. En ese momento estaba en la silla del ordenador y me levanté rápido para irme al salón a abrir las ventanas para coger aire fresco. A medio camino, debí desmayarme, porque lo siguiente que recuerdo es levantarme en mitad del salón, con las ventanas sin haber llegado a abrirlas, un olor a vómito increíble (Que venía de un charco que tenía a escasos centímetros míos) y dolor agudo en la parte derecha de la cara, sobre todo en la frente y en el ojo.
Me intenté levantar como pude, pero seguía teniendo las extremidades totalmente engarrotadas y el corazón lo notaba latiéndome increíblemente rápido. Al final conseguí arrastrarme hasta el estudio, coger el móvil y llamar a mi madre. Eran como las 4 de la mañana. Le conté la movida y mi madre me dijo que estaba envenenado. Antes de que pudiera hacer nada, empecé a vomitar de nuevo (Con mi madre en altavoz escuchando todo, la pobre mujer) y me tiré perfectamente unos 15 minutos vomitando que al final lo único que echaba era una bilis de color verde fosforito que no había visto en mi vida salir del estómago de nadie.
Una vez echado todo me empecé a encontrar mejor pero seguía notando el corazón desbocado. A la mañana siguiente me fui de urgencias y me dijeron que por los síntomas que había tenido, el envenenamiento podría haberme matado perfectamente y más estando solo, que si sobreviví fue porque mi cuerpo fue lo suficientemente inteligente como para pese a estar inconsciente, hacerme vomitar.
Estar envenenado es una sensación que no se la deseo ni a mi peor enemigo. Sentir cómo "te apagas" mientras todo tu cuerpo se pone completísimamente rígido y notas el corazón en la sien yendo a una velocidad demencial, acojona.