
El 29 de enero fue el día cumbre del Maha Kumbh Mela, cuando unos 57 millones de peregrinos visitaron la orilla oriental del Ganges, donde confluye con el Yamuna. Este festival hindú se celebra cada 12 años y se espera que este año atraiga a más de 400 millones de personas entre el 13 de enero y el 26 de febrero.
El río Ganges, en la India, se llena de colores brillantes con millones de peregrinos hindúes vestidos de mandarina, fucsia y sandía sumergiéndose en sus aguas verdes mientras dejan caer caléndulas a su paso en señal de devoción. Al anochecer, una música hipnótica flota sobre la multitud, y cada día, al amanecer, los cánticos comienzan de nuevo. En la laberíntica ciudad de tiendas, el sonido de los cánticos y el aroma de los fuegos rituales llenan el aire por igual. No estamos ante una festividad cualquiera: el Kumbh Mela es el mayor encuentro religioso de la Tierra.
Se espera que unos 400 millones de peregrinos asistan a la peregrinación de este año para bañarse en los ríos y lavar sus pecados. Aunque buscan la absolución, no es un ritual sombrío. El Kumbh Mela es una celebración masiva y alegre, una asombrosa convergencia de la vida humana. También es una hazaña de logística e ingenio intrínsecamente precaria, para la que las autoridades indias sólo disponen de unos meses para preparar a los cientos de millones de personas que acudirán al festival a lo largo de 45 días, entre el 13 de enero y el 26 de febrero.
El festival se celebra cada 12 años en la ciudad de Prayagraj, al norte de la India, en un lugar sagrado por la confluencia de dos grandes ríos: el Ganges y el Yamuna. Durante gran parte del año, este pedazo de tierra es inaccesible, sumergido por las inundaciones de la estación monzónica, que dura de junio a septiembre. Pero a medida que la estación retrocede, también lo hacen las aguas, revelando una llanura aluvial vacía de 4000 hectáreas. La peregrinación de este año es especialmente significativa, ya que atrae al Ganges a un número histórico de fieles.
"Es una cuestión de conjunción astrológica", afirma Diana L. Eck, coautora de The Kumbh Mela: Mapping the Ephemeral Mega City [El Kumbh Mela: mapeando la mega ciudad efímera] y profesora emérita de la Harvard Divinity School (Estados Unidos). Júpiter, el Sol y la Luna han entrado en un periodo de alineación que, según los hindúes, aporta vitalidad al agua del río. "El río es la deidad en este caso. Es el templo", dice Eck. Según las escrituras védicas, el texto central del hinduismo, hay una tercera masa de agua mística que se une con el Ganges y el Yamuna en este lugar, el celestial río Sarasvati, que existe de forma metafísica, otorgando mayor santidad a las aguas que fluyen. De ahí que el Kumbh Mela de este año se denomine Maha Kumbh Mela, lo que indica su inusitada importancia ("maha" se traduce aproximadamente por grande).
Qué puta locura

