Pues la respuesta te la ha dado hoy Frijolito con aquello de los 10 millones de votos. El PP es un muerto viviente más en la película de serie B que son los democristianos. Una amalgama de intereses insustanciales, invertebrados e indefinidos que se limitan a babear y reptar seguiendo el faro del zeitgeist.
No nos engañemos, el PP está de putísima madre con el status quo actual: llevando la delantera en la mayoría de comunidades autónomas, el verdadero foco de poder y prosperidad en la política nacional, y estando a favor de lo bueno y encontra de lo malo, siendo esto, básicamente, lo que diga el PSOE.
Y ojo, que esto no es necesariamente malo. El turno en política es una herramienta que permite estabilidad. Da tranquilidad a los mercados, permite reformas cuando hacen falta (es decir, cuando se ha alcanzado una masa crítica en la opinión pública) y que los ciudadanos de a pié podamos pensar en planes de jubilaciones y comprar una tele más grande, en lugar de en la imperiosa necesidad de coger la escopeta y echarnos al monte.
Pero claro, el turno tiene sentido cuando el sistema es funcional, y el sistema podrá ser cualquier cosa, pero no es funcional. No sólo porque los trenes no salgan a su hora, si no también porque, desde antes de su propia creación, han ido carcomiendo tanto el estado que casi han logrado institucionalizar la corrupción en los contrapoderes al poder político.
Pero también te digo, ¿Qué solución queda? Hay X millones de personas que en las próximas elecciones van a depositar su voto en la urna, como una marea imparable, y ese voto será para el PSOE. Les da absolutamente igual lo que hagan.
Así que, ¿Qué solución nos queda?¿Les matamos?¿Les prohibimos votar?¿Nos cargamos a todo el mundo que no piense como yo, que por supuesto he probado el fruto del árbol de la ciencia y mi camino es el correcto?
Ahora entenderás porque el PP sólo quiere que vuelva a salir un PSOE bueno. Pero claro, ¿Alguna vez hubo un PSOE bueno? Pues claro, porque el PSOE es quien decide lo que es bueno, y el PP no puede hacer otra cosa que no sea estar a favor de lo bueno.
España podría vivir en el día de la marmota, porque los problemas que tenía hace 5, 100, 20, 50, 150 años son, a grandes rasgos, los mismos. Pero es que encima han ido a peor.