sephirox
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El meme del foro en el siglo XIX -------> https://www.mediavida.com/foro/feda/memes-politicos-617866/63#1878

Noveno, chúpamela -----> https://noticias.theliberalpost.com/2018/10/06/ruso-union-sovietica/

Otra más, farsantes ------> https://elpais.com/internacional/2018/12/19/actualidad/1545228653_659406.html?id_externo_rsoc=TW_CM_INTER


Nunca había entrado al hilo este de los NMS, pero qué sorpresa me he llevado al ver que los amantes de la libertad y de los derechos humanos, los liberales del foro, se dan la mano con fascistas y son los que más comentan y disfrutan en ese nido de degeneración. Algo tienen que tener en esa mente podrida que les lleva a querer observar el mal por el mal, aplicándolo luego al sistema económico genocida que defienden.


Pienso que Stalin es uno de los más grandes revolucio­narios de todos los tiempos; opino que no es ni el dios que hemos adorado durante muchos años ni el monstruo que ha descrito Jruschov. Stalin -además de ser un hombre con sus virtudes y defectos- fue el dirigente máximo del Par­tido del primer Estado socialista que tuvo que dirigir la construcción del socialismo, la lucha contra los enemigos internos y exteriores, la industrialización, colectivización, la revolución cultural, la segunda guerra mundial, etc., en las terribles condiciones en las que las llevó. Pienso que con el tiempo Stalin ocupará en la historia del movimien­to revolucionario -y sobre todo comunista- el lugar que realmente le corresponde ocupar. Ni más ni menos.

Considero que a la hora de hacer historia y analizar los hechos y acontecimientos de una época dada, hay que evi­tar caer en las comparaciones mecánicas. Las comparacio­nes deben servir para mejor ilustrar, mejor argumentar la opinión que uno tiene sobre tal o cual cuestión. ¿Cuál es, por ejemplo, la diferencia de fondo entre un historiador marxista y de un burgués respecto al período de la llama­da «dictadura jacobina» de la revolución francesa? La di­ferencia de apreciación consiste en que un hombre de derechas tratará de reducir ese período al mero terror, a la guillotina; un hombre de izquierdas -y con más razón un marxista-, al mismo tiempo que mantendrá una acti­tud crítica respecto al engranaje del terror jacobino, al círculo vicioso que representaba el grado e intensidad a que llegaron las ejecuciones, no olvidará tener en cuenta dos factores fundamentales a la hora de analizar este pro­blema: ¿Cuál era la situación en que se encontraba la jo­ven República Francesa? ¿El terror era empleado por Ro­bespierre, Saint-Just y otros en función de qué objetivos?

No cabe duda que, rodeados por toda la Europa feudal y amenazados por la contrarrevolución interna, los jacobi­nos pusieron en marcha una máquina de terror capaz de cortarle las ganas a todo enemigo interno de actuar con­tra la nación.

Es decir, como señalo más arriba, dos factores funda­mentales contribuyeron de forma decisiva a que la «dicta­dura jacobina» tomase las formas que tomó: el cerco de la Europa feudal y el peligro que representaban las diver­sas variantes de los enemigos internos.

Por lo tanto, evitando caer en comparaciones abusivas y paralelismos mecanicistas, a la hora de analizar el pro­blema de Stalin, es indispensable, ante todo, plantearse cuestiones tales como: ¿Cuál era la situación de la URSS? ¿Cuál era la situación interna? ¿Todo lo que hizo Stalin lo hizo para consolidar y hacer avanzar la revolución o para traicionarla?

Enrique Líster. Así destruyó Carrillo el PCE. Capítulo V, Apartado II.

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