Imagínate una generación que nació en el pináculo de la prosperidad en la civilización humana. Plena de libertad para ir, venir, hacer y deshacer. Con unos servicios sociales que eran la ostia y una afabilidad vecinal que rozaba lo enfermizo en algunas partes del país.
Y esa generación, cuando comenzó a ver la posibilidad de prosperar, ve de repente como empezamos a ir cuesta abajo y cada vez más sin frenos. Y que se podría haber hecho mucho mejor las cosas, pero bueno, cosas que pasan y las cosas empiezan a mejorar.
Y cuando esa generación cree que puede empezar a prosperar en condiciones, ve como cada vez le apalean más y más para extraer hasta la última gota de sangre monetaria que puedan. Y la seguridad es peor que cuando era joven. Y los servicios sociales apestan en comparación a hace 20-30 años. Y el vecino ya no saluda.
Y todo para favorecer ya no a personas necesitadas, si no a puras ideologías financiadas con nuestro dinero, alejadas de los problemas que Manolo y Anita tienen en la calle.
Y eso sin hablar de la fuga de cerebros. Ahora hacen falta inmigrantes, pero lo de plantear de generar un escenario en el que aquellos que se fueron a otros países porque aquí no tenían ni donde caerse muertos en busca de prosperidad, con estudios pagados con el dinero de nuestros padres y cosechando éxitos más allá de nuestras fronteras.
Mejor traer ingenieros de otros países.
Y estas generaciones ya probó con moverse el 15m del lado más de eso que llaman izquierda. Normal que ahora, hastiados, se viren hacia aquello que denominan "derecha" con bastante fuerza para intentar compensar el balanceo.
Al final es equilibrio.


