Lo que más cabrea es que somos el segundo país europeo que más inversión (mayormente pública) hemos hecho en tecnología y sistemas de seguridad ferroviarios, y sin embargo encabezamos la lista en números de accidentes muy graves en los últimos 20 años... Algo huele raro.
Está claro que en el negocio ferroviario hay una serie de dinero que se está invirtiendo pero que no se está aplicando correctamente. Porque dudo de que tengamos la mala suerte de tener a los peores maquinistas del mundo.
Chanchullos entre políticos y empresarios on fire. No solo nos están matando sino que además les estamos pagando la fiesta.

