La Seguridad Social no tiene ingresos para pagar tres meses de pensiones: faltan 50.000 millones
El agujero de la Seguidad Social es gráfico: los ingresos propios del sistema, vía cotizaciones sociales de los trabajadores, sólo dan para pagar los gastos comprometidos de las pensiones hasta hoy, 3 de octubre; por lo que las nóminas restantes hasta que finalice el año las tiene que cubrir el Estado a través de transferencias y préstamos por alrededor de 50.000 millones, que financia con impuestos y deuda pública. Los cálculos los realiza el Instituto Juan de Mariana en un informe publicado este viernes.
En la práctica, esto significa que uno de cada cuatro euros abonados por el sistema de Seguridad Social se cubren con recursos ajenos al sistema. "La situación financiera de la Seguridad Social se asemeja a la de una familia que, cada mes, agota sus ingresos en torno al día 23 y, en cambio, llega hasta el día 31 tirando de gasto con tarjeta de crédito para el resto de sus desembolsos. O, en términos de calendario anual, es el equivalente a cubrir 3 de 12 meses de gasto a base de emitir deuda", explican desde el servicio de estudios.
Esta brecha entre ingresos y gastos no deja de crecer tras la reforma del actual Gobierno, que indexó las pensiones con el IPC en un momento de alta inflación, así como por el inicio de las jubilaciones de los baby boomers y el aumento de la esperanza de vida. Y aunque las cotizaciones de los trabajadores también se han incrementado a través de varias medidas, los números siguen sin salir y el Gobierno central debe hacer esfuerzos cada vez mayores para cubrir la diferencia.
Aunque los datos oficiales de ejecución presupuestaria llegan hasta agosto, el Instituto Juan de Mariana estima, en base al crecimiento registrado, que las cuentas reales arrojarán unos ingresos sin transferencias de 158.187 millones de euros frente a un gasto no financiero este año de 209.487 millones que contemplan los Presupuestos. Esto deja como resultado un déficit contributivo de 51.300 millones, en virtud del cual los ingresos por cotizaciones solamente respaldan el 75,51% de los gastos totales.
Estas estimaciones están alineadas con las de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), uno de los servicios de estudios que con más frecuencia y rigor analiza las cuentas de la Seguridad Social. Los economistas Miguel Ángel García y Ángel de la Fuente situaron el déficit contributivo (las cotizaciones menos las pensiones contributivas), ya en el entorno de los 60.000 millones en 2024. Estas cifras evidencian que, sin las transferencias del Estado, la Seguridad Social acumularía un agujero de gran magnitud.
Las transferencias del Estado ganan peso
Este déficit, no obstante, desaparece casi por completo cuando se incluye el apoyo del Estado, que es la cifra que publica el Gobierno. La consecuencia es que la deuda acumulada por la Seguridad Social supera los 126.000 millones y se han desviado ya más de 400.000 millones en transferencias desde 2005 para mantener el pago de las pensiones, restando margen a otras partidas prioritarias. Para poner en contexto la última cifra, desde el think tank señalan que es "similar al PIB de Austria o Noruega, o equivalente a dejar de cobrar el IRPF durante tres años".
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) evaluó el pasado marzo la reforma de pensiones impulsada por el exministro y actual gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, y su dictamen es que no mejora la sostenibilidad de las pensiones. De hecho, considera que ha aumentado el desequilibrio de las cuentas en más de un punto de PIB, un diagnóstico que se manifestó en 2023, se mantuvo este año y "se mantendrá en 2026 si la sostenibilidad se mide como tiene que medirse".
Mientras tanto, desde el Gobierno niegan que el sistema sea insostenible y destaca el aumento de la 'hucha de las pensiones', denominada Fondo de Reserva, con más de 10.000 millones acumulados desde 2023 para pagar las prestaciones del futuro. Sin embargo, los datos anteriormente mencionados demuestran que lo que parece una señal de equilibrio o superávit en el sistema público, en realidad no lo es, porque mientras esa hucha crece, los números rojos de la Seguridad Social se agravan.
"Presentar el incremento del Fondo de Reserva como prueba de sostenibilidad resulta engañoso. No refleja una mejora genuina de las cuentas, sino un mecanismo artificial sustentado en nuevas cargas a trabajadores y en transferencias opacas del Estado. Mientras no se aborden las causas estructurales del déficit, la 'hucha' seguirá siendo un espejismo incapaz de garantizar el futuro del sistema", advierte el Instituto Juan de Mariana en su informe.
Por otra parte, más allá del apoyo necesario del Estado, el creciente gasto de las pensiones recae de forma directa sobre los trabajadores, que deben afrontar unas cotizaciones sociales cada vez más altas. Con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el servicio de estudios señala que desde 2018 las cotizaciones han crecido más rápido que los propios salarios en términos reales, lo que implica que una mayor parte del esfuerzo del trabajador se destina a financiar el sistema.
Ayer justamente estaba entrenando con 2 amigos que son de izquierdas y uso como termómetro para saber que opina la sociedad en general sobre un asunto, los dos me dijeron que "los chicos jóvenes no tienen derecho a quejarse porque aún no han trabajado nunca", "la gente mayor tiene derecho a recibir sus pensiones", "este es el sistema que hemos elegido", cuando les hice saber que ellos no iban a recibir tales pensiones me dijeron que aún así querían ese sistema. Los verdaderos culpables eran las empresas que pagaban poco.
Ante este escenario no creo que este problema tenga más solución que votar con los pies.




