#30 Aunque no vean los colores, sí distinguen la forma del muñeco, y sobre todo oyen el pitido que suena para avisar a los ciegos de que pueden cruzar.
Que también eran neuras mías, realmente no me lo imaginaba volviendo a casa esperando en los semáforos, pero bueh.
Sobre lo que comentáis de las expectativas que te meten de pequeño, yo, desde que tengo memoria, supe que iba a ir a la universidad porque todo mi entorno (familia, profesores) lo daba por hecho. Nunca me lo planteé.
El resto de decisiones vitales sí las he tomado yo, y pasando bastante de "lo esperado", o "los raíles". Buenas comeduras de tarro especulando con todos los posibles resultados para, al final, no acertar
.