La acabo de ver, peliculón.
Absoluta masterpiece de la cabra, D. Timothée Chalamet Parera. Le han robado —¡otro!— Óscar, esta vez por decir una obviedad: que el teatro y la ópera son una bujarrada que no le interesa a nadie.
En la línea de las películas de los hermanos Safdie. Un guion alocado y desenfrenado, y un estilo de rodaje estimulante y efervescente que te mantiene enganchado a la pantalla y te hace amar y odiar a su protagonista a partes iguales.
Simplemente: CINE.
#93 Ya lo discutimos en el hilo de los Oscar: lo de los comentarios del ballet es una exageración. Es una polémica que no salió hasta meras horas antes de cerrarse las votaciones.
El problema con Chalamet viene de antes, ya desde que hizo el discurso el año anterior donde mostró sus cartas. Su pasión es demasiado apasionada, valga la redundancia. Está comprometido a ser uno de los grandes y a mucha gente eso le echa para atrás: ego, falta de humildad... Muchos no lo dirán de frente, pero su rápido ascenso a la fama seguro que causa envidias entre veteranos que consideren que se lo tiene muy creído. Y se lo cree porque se lo merece, pero en un negocio donde la imagen pública lo es todo no todos lo verán así.
No es solo lo de ballet, durante toda la campaña de premios de la peli fue una donde mayor foco se puso encadenanado polémicas y tretas sucias de publicistas una tras otra.
El año que viene tendrá otra oportunidad con Dune.