Entrevista a dos cocainómanos

Kartalon

¡OJO! Es un tocho bastante largo pero es bastante interesante.

http://www.xlsemanal.com/web/articulo_complementarios.php?id_edicion=2047&id_articulo=16158&id=10669&p=magazine

XLSemanal. ¿Cómo llegasteis aquí?
Miguel. Intentaré resumirlo. Tengo 39 años y, a los 22, coincidiendo con una ruptura de pareja, ya consumía cocaína a diario. Antes, sólo ocasionalmente. Pasé por tres centros, tres comunidades terapéuticas, dos pisos de acogida, por el Proyecto Hombre, pero esto es lo mejor, con diferencia. No hay nada comparable. Y no entré mentalizado: creía que éste sería un centro más y, aún peor, que mi caso no tenía solución. Aquí, sin embargo, me he conocido. Tengo casi 40 años, 17 de adicto y, créeme, no sabía nada de mí.

XL. ¿Esnifabas, fumabas o te inyectabas la cocaína?
M. Esnifé entre los 22 y los 32 años. Luego, sólo la fumé: mi cuerpo ya no soportaba esnifarla. Me daba un dolor de cabeza tremendo. Me presentaron entonces la ‘base’, comencé a fumarla y me hice su mejor amigo: era la misma sensación, más fuerte, porque, fumada, la cocaína tiene un pico de subida mucho más alto y eso, sin los perjuicios de esnifarla, es para ti el País de las Maravillas.

XL. ¿A qué te dedicas?
M. Soy informático. Trabajé antes en otras cosas en las que gané muchísimo dinero, pero prefiero no detallarlas. A través de ellas podrían reconocerme.

XL. ¿Trabajabas sólo para mantener tu vicio?
M. Sí, claro. El objetivo de mi vida era estar colocado. Sin embargo, nunca dejé de trabajar. Siempre pude al menos alquilarme un piso y mantener mis muy altos niveles de consumo. Mi familia, además, marcha bien. Siempre he tenido cuanto necesitaba sin trabajármelo. Me lo daba mi padre. Nunca he dado valor al dinero, me daba igual; más aún cuando vivía en La Moraleja y estaba casado con una multimillonaria. No me faltaba nada: tenía personal que hacía las cosas en casa; cuando libraba, me iba a El Saler; tenía un barco en Puerto Príncipe, Benalmádena, y otro en el pantano de San Juan. No tenía preocupación ni responsabilidad alguna.

XL. Y tú, Juan, ¿cómo llegas aquí?
Juan. Tengo 30 años y empecé a consumir a los 21. Lo normal: para salir con tus amigos y divertirte. Hace cuatro noté que compraba cocaína con el mismo fin –consumir con mis amigos–, pero la guardaba en un bolsillo, estaba con ellos sin ponerme y, en un arrebato, cogía mi coche y me iba a consumir solo a casa. Comparado con el de otra gente, mi consumo era mínimo: un gramo una o dos veces por semana. Nunca más que eso. No me gustaba ninguno de los efectos que me producía, y, para quitármelos, bebía alcohol –una botella de ginebra y dos de vino al día–, caía derrotado en la cama y me dormía. Esto, mínimamente, a las ocho de la mañana, con las consecuencias de no ir al trabajo.

XL. ¿En qué trabajas?
J. Digamos que tengo un alto cargo en el circuito de hostelería de lujo de Madrid. Eso puede dar una idea cercana a mi perfil. Cursé además cinco años de Psicología, me quedan unas asignaturas, que completaré al salir, y estudiaba alemán.

XL. ¿Y qué pasaba cuando faltabas al trabajo?
J. Llegaba mi novia, esperando encontrarme levantado para irme y, al verme varias veces así, le conté todo con la idea de dejarlo, pero, poco a poco, comencé a engañarla para seguir consumiendo hasta que fui a un CAID, un centro ambulatorio de asistencia al drogodependiente de Madrid, y tras nueve meses de no lograr desengancharme, decidí ingresarme. Yo aún podía decidir cuándo drogarme, pero siempre acababa haciéndolo. Esto es igual de problemático o más porque la sensación de tu familia es peor. Si tú pillas coca y te la metes, vale: tienes mucha dependencia. Pero si pillas y la guardas tres días, es que eres un cabronazo. Has tenido mil ocasiones para confesarlo, con lo cual el engaño ha sido mayor.
M. Yo era incapaz de hacer algo así. Cuanto pillaba, lo consumía; en temporadas, entre ocho y diez gramos diarios. Vendí un Audi A3 por 400 gramos y me duraron menos de un mes.

XL. ¿Y por qué consumíais?
J. A ver... Al igual que Miguel te habló de la ruptura con su pareja, yo podría decirte que mi adicción deriva de problemas familiares: a mi padre le ha pasado de todo, tuve que hacerme cargo de mi hermana menor, de mi madre, de nuestra casa. Llegó un momento en el que, a propósito, fui a hacerme daño con esto, a demostrarle a la gente que también yo podía tener debilidades. No aguantaba más y la única forma que encontré de caer en la cama y no pensar fue poniéndome hasta arriba de coca y alcohol. Así podía dormir. Cuando me quise dar cuenta, mis padres se habían separado; hoy cada uno está bien por su lado, y a mí me ha quedado esto. Sin embargo, pese a esta explicación, es absurdo dar a entender por qué consumes. Unos dirán que para divertirse; otros, que para trabajar mejor, para no dormir, para follar, como reacción a una sociedad que es una mierda, porque los dejó su chica… La única verdad es que, a estos niveles, consumes porque eres adicto, no sólo psicológicamente, también biológica y fisiológicamente. Tienes mono. Dependes de la droga. Tu síndrome de abstinencia es distinto, no lo parece, pero lo tienes y es cerebral. Te autoengañas y engañas a todos a tu alrededor para conseguir lo único que necesitas: más cocaína. Mucha gente que hoy consume no tiene ni idea de que, quizá, ya es adicta y de que una parte de su cerebro –el núcleo accumbens– ya está afectada. No hubo aquí nadie que no se extrañara de esto. «Qué me están contando. Eso será con la heroína; mi cuerpo no me pide cocaína. Yo consumo porque quiero.» Pues no. Nadie sabe esto ni se le informa a la gente.

XL. ¿Qué es eso del núcleo accumbens?
J. Una zona del cerebro –la misma que te pide la comida– que los cocainómanos tenemos dañada de por vida. Ese daño, no se sabe si preexistente o determinado por el consumo, marca en ti una predisposición a esta droga mucho mayor que en otras personas, y es lo que te hace adicto [N.d.R.: Un estudio realizado con ratas, cuyos resultados fueron recientemente publicados en Science, confirma esta información. Se sabe, además, que un 15 por ciento de quienes prueban la cocaína se convierte en consumidor compulsivo en un periodo de diez años.] Por eso, para dejar la coca debes dejar también el alcohol y el hachís.

XL. ¿Por qué?
J. Porque la única zona cerebral capaz de gobernar la impulsividad del núcleo accumbens es la prefrontal, cuyas funciones –evaluar consecuencias, medir riesgos, discernir, juzgar– son anuladas, adormecidas por el alcohol y el hachís: si bebes o fumas un porro, tu impulsividad no encuentra frenos y, si alguien te pone una raya delante, es casi imposible que te contengas, por muy mentalizado que estuvieses en no ponerte. Miguel ignoraba esto y cree por ello que le costará más de lo que imaginaba dejar la coca; pensaba que al menos podría seguir fumando hachís.
M. Sí, y todo esto lo he comprobado. Antes de entrar aquí, pasé un año de abstinencia y salía con gente del trabajo que no consumía. Una noche me relajé y me permití una copa. A la siguiente noche, ya le di unas caladas a un porro, y a los cuatro días, tras dos copas y unas caladas más, vi una raya ante mí y no lo dudé. Es como lo describe Juan y yo soy ya cerebral y fisiológicamente compulsivo. Yo he sacado de un cajero el máximo de dinero permitido en un día y, a las 11.30 de la noche, le cambié mi móvil a un gitano de Las Barranquillas por droga: no podía aguantarme 30 minutos a que cambiara el día para sacar más dinero. Y era un teléfono bueno.
J. La coca es tan mala y su poder sobre ti tan fuerte que no estás tranquilo hasta que la tienes encima. Llevarla en el bolsillo te produce casi los mismos efectos que el primer tiro. La tienes y tu ansiedad baja. Es la sustancia más difícil de dejar, y uno de los mayores engaños que tu cerebro utiliza para seguir consumiendo es hacerte ver que no tienes un problema, que consumes porque quieres y te lo pasas bien. ¿De qué modo? En casa, mirando películas porno y tu novia, acostada... En vez de llegar bien y acostarte con ella, te aíslas a meterte rayas, beber y masturbarte, si puedes tener una erección, claro... Ése es tu disfrute; ya ves... Tu vida es una mierda, y tu cerebro, lejos de ayudarte, te hunde más. Pero tú crees que te lo pasas bien y que lo haces porque quieres...
M. Totalmente cierto. Y lo peor es que, ya antes de consumir nada, sabes que sólo las dos primeras caladas serán agradables; las siguientes, no. Pero quieres, necesitas esas dos primeras, y ya luego no puedes parar, incluso durante días...
J. Yo recuerdo siempre cuando salíamos con mis amigos y nos poníamos todos y venga a bailar y a reírnos. Dura meses. Después, no tiene nada que ver. Te metes el primer tiro y dices: «Coño, vaya mierda. Si estoy nervioso, y ya me lo van a notar. Como vaya así a mi casa... Mejor me bebo un cubata y me quito esto». Y ya luego te metes otro tiro, y otro cubata, y ya no eres persona, y vas con el coche y no sabes nada. Yo he estado a punto de estrellarme dos veces, sólo porque no sabía ni lo que hacía.
M. Por eso es tan importante conocerte, estudiarte mucho, aunque duela, que duele. Fíjate incluso que a mí, antes de entrar aquí, me decías que fuera a hacer footing y te habría dicho: «Ni que venga un león detrás de mí». Y ahora corro, hago deporte y he descubierto que me encanta. Es una de las cosas que más quiero hacer cuando salga de aquí.
J. Si aceptas conocerte, descubres cosas como éstas, que no sabías de ti, pero sobre todo aprendes cómo te engañas. Adquieres herramientas para enfrentar los días en los que tu cabeza estará diciéndote lo que sea para que vuelvas a consumir. Tú tienes a tu propio camello dentro. Si no aguantas esa presión, recaerás. Ahora ya sabes, al menos, cuándo te estás liando. Lo distingues.
M. Pero no todos logramos hacer este proceso; yo no pude antes. Y es que algunos llevamos tanto tiempo consumiendo que somos como niños: cuando empiezas a hacerlo, dejas de madurar. Crees que tu vida sigue, pero se ha detenido. Si empiezas con 17 años, cuando te deshabitúas, vuelves a los 17, por 40 que tengas según tu DNI. Mi chica me lo dice siempre. Soy 12 años mayor que ella, pero soy como un niño.
J. Aquí estuvo hace unas semanas una chica de 18 años, y entró con 15, la edad en la que empezó a consumir, y tenía comportamientos de cría. Finalmente, creo que se fue con su edad real.
M. En ese caso, creo, había también algunos problemas asociados de prostitución. Era una de esas chicas que acaban acostándose con aquel que les asegure un gramo.

XL. Las comebolsas…
M. Eso. Un gramo o menos…
J. Es como el que se pone cocaína y dice que no le apetece el sexo. Venga ya... Otra cosa es que no puedas ni practicarlo, pero el sexo es un patrón común en quienes consumen.
M. Y es curioso: la coca te altera la libido, te gusta cualquier culo –muchos se vuelven adictos por esto y al comienzo yo pillaba medio gramo si esa noche había tema con mi mujer–, pero llega un punto en el que eres incapaz de tener una erección.
J. Si te metes bastante, olvídate del tema. Y no hablo de cuatro gramos: con medio o con uno, eres físicamente incapaz de todo.

XL. Contadme algo impresionante que ejemplifique el consumo compulsivo.
M. Yo tengo un récord: cinco días, sin comer ni dormir. Sólo metiéndome cocaína. Al quinto día, me quedé dormido con la pipa de fumar en la boca.

XL. ¿Y qué hiciste esos días?
M. Nada. Estar en casa emparanoiado. Oía un ruido en la escalera y me levantaba a mirar por la mirilla; un ruido en la calle y miraba si era la Policía, cuando no tenía nada que ocultar. Lo máximo que he hecho para conseguir dinero fue engañar al seguro: dije que me habían robado el portátil de la empresa y lo vendí en Las Barranquillas por 50.000 pesetas.

XL. Es la segunda vez que mencionas Las Barranquillas. ¿Ibas mucho por allí?
M. Sí. Me llevó quien me enseñó a fumar la coca, el hermano de mi camello, hace ocho años. «Un pub o un bar –me dijo– cierran a las dos de la mañana. Si necesitas ‘base’ y no tienes, te quedas cortado. Aquí, en el poblado, siempre hay droga: los 365 días, las 24 horas.» Fue lo peor: Las Barranquillas se convirtió en mi sede de trabajo. Aun teniendo un piso alquilado en avenida de América, en el centro de Madrid, me pasaba los días allí. Me llamaban cuando había alguna incidencia informática: iba, resolvía lo que fuera y regresaba al poblado.

XL. ¿Y qué hacías todo el día allí?
M. Fumar, fumar y fumar. Siempre solo. Nada de colegueos. No cruzaba palabra con nadie. Siempre fui un consumidor solitario. Y no hacía nada. Era consumir por consumir.

XL. ¿Nunca has podido verte como desde fuera y decir: «Tengo un trabajo, mi casa, qué coño hago aquí, entre estas chabolas y esta gente que va como zombi»?
J. No. Piensas: «Voy a ir a casa, se me acabará la droga y tendré que volver a por más. Pues me quedo aquí…». Yo, sin embargo, era más `telepolloŽ. Tú llamas y te lo traen [ríen]. Me pasaba el día en mi coche, en un descampado, a 600 metros de casa: mi familia, buscándome por todo Madrid y yo, enfrente, bebiendo, esnifando y mirando por los retrovisores por si se venía alguien. Así 36 horas, sin comer ni dormir, frente al volante, mirando todo el tiempo los espejos: arriba, izquierda, derecha. Acababa con tortícolis. Sólo bajaba a orinar y a vomitar para seguir bebiendo y esnifando.

XL. ¿Y en silencio? ¿Sin música ni nada?
J. Música, a veces; radio, nunca: es antiparanoia. Estás tan pendiente de los espejos que, a veces, hasta puede distraerte.

XL. ¿Y por qué en el coche?
J. Porque mi novia se vino a vivir conmigo cuando se enteró de todo –quería ayudarme– y, claro, aprendí a no volver a casa.

XL. Y habéis debido de ir a trabajar `puestosŽ…
M. Sí, se pasa fatal. Intentas que la gente no advierta tu estado. Entonces te habla tu jefe y eres incapaz de mirarle a los ojos; crees que lo notará. Y, otras veces, si debo llamar a un ingeniero, lo hago a las tres horas, cuando se me haya pasado el efecto.
J. Si estaba colocado por la mañana, yo no iba a trabajar. Lo hice muchas noches, que hay menos gente. Además, en la hostelería, y más aún por las noches, la cocaína está muy presente. En restaurantes, discotecas, en todos lados.

XL. ¿Está tan difundida y bien vista como nos cuentan?
M. Yo me he metido cocaína con un juez de Menores, con un policía municipal, con un cirujano... Hazte una idea. Y lo que salió a la luz con Kate Moss es lo normal en todas las fiestas. La única diferencia es que a ella la han pillado.
J. Y el problema es que la gente no sabe que esto es peor que la heroína. Tardas en descubrirlo y, cuando lo haces, estás en el infierno. Al principio mola mucho; ahí el problema. Hasta que la cocaína no sea vista como lo que realmente es, esto irá a más.

XL. ¿Qué vais a hacer al salir de aquí para vencer la tentación, ya que es tan fácil obtenerla?
M. Tienes que cambiar de vida; en mi caso, radicalmente. Incluso, durante los próximos meses, debo realizar un trabajo terapéutico que me prohíbe coger el coche y llevar dinero encima. Debo conseguir un trabajo en esas condiciones. Estoy sujeto a las normas que me han puesto aquí y las acato a rajatabla, me cueste lo que me cueste. Sacrifico lo que sea.

XL. ¿Conversáis entre vosotros acerca del consumo?
J. Sí, claro. Entre nosotros, sin problemas. Con otros, menos.
M. Lo que no haces es recrearte. Por eso, cuando llegan personas nuevas, no hablo con ellas hasta que tengan los pies en el suelo: sólo te hablan de la cocaína, y recreándose. Es horrible. Cuando llegué, alcancé con estas personas un punto de recreación tal que acabé en la enfermería de lo malo que me puse.
J. Esto es como un Gran Hermano a lo bestia, con gente especialmente ansiosa. Todo es exagerado: hay bromas, jugarretas, discusiones superabsurdas. Y sabes pronto con quiénes te llevas mejor y con quiénes, peor. Yo sé que puedo contarle a Pedro: «Soñé que consumía», y no va a haber problema. Pero hay gente que, en el fondo, sólo espera que le den una pastilla mágica que le haga dejar la cocaína. No ve una relación con lo que haga.
M. Es que la coca es una forma de vida. En las comunidades por las que pasé, los tratamientos son largos, de hasta nueve meses. Muchos ingresan a desintoxicarse en octubre, cuando viene el frío, y al llegar la primavera se van otra vez a Las Barranquillas a ponerse hasta el próximo invierno.

XL. El hijo de un amigo vuestro esnifa. ¿Qué le dirías al chaval?
M. Nada. Hablaría con mi amigo: hablar con un chaval sería inútil, tanto como que hubieran hablado conmigo. Expondría a sus padres el problema y les mostraría las posibles soluciones.

XL. ¿Los padres podrían hacer algo más de lo que hacen?
J. Todo, aunque si yo, que estoy aquí y estudié Psicología, ignoraba ciertas cosas, no quiero imaginar los padres. La información es escasa y los anuncios de prevención, absurdos. Presentan la cocaína como algo que consumes porque quieres. «Di noŽ a las drogas» [sonríe irónico]. Vale. ¿Y ahora qué hago? Qué hago cuando digo que no y luego, por la noche, acabo consumiendo. Ahora ya digosíŽ. ¿Por qué?, si yo esta mañana he dicho noŽ. No se dice lo básico: esto es una adicción y afecta fisiológicamente al cerebro desde el inicio. No es que tu hija se meta cocaína sólo porque quiera y sea una fiestera. «DinoŽ a las drogas» es una prevención para niños de diez años, no para quienes ya han probado la coca. Y muchos de los que durante tres meses la hayan consumido cada fin de semana seguramente ya sean adictos, aunque no lo sepan ni lo crean. No es que me hayan lavado el cerebro: tengo mi propia historia de años para contrastar lo que digo. Es la puñetera verdad. Entonces… ¿«Di `noŽ a las drogas»? ¿Eso es todo? O ese anuncio de las vías del tren hechas con rayas de cocaína. Sólo con verlas, quieres esnifártelas. Más que disuadirte, te incentiva.
M. El problema es que unos padres que nunca se han drogado carecen de herramientas para percibir cosas. Les recomendaría por eso que estén atentos a los cambios de humor y de carácter. En muchos casos pueden significar que un chico esté tomando alguna sustancia.
J. Eso, más quedarse a dormir sobre la marcha en la casa de tal. No entiendo cómo los padres cuyos hijos se van un viernes y regresan un lunes se creen que han dormido simplemente en casa de alguien. Tampoco es normal que tu hijo, en sólo días, pase de ser un chico genial a estar harto de todo, y que de ir contigo a las bodas y no bailar nunca esté tres días en una discoteca...
M. Yo incluso les haría alguna prueba a los hijos si su actitud nos preocupa: si están enganchados, nunca lo confesarán.
J. En cuanto te pillen, se acabó la fiesta. Mientes todo el tiempo para seguir consumiendo. Y los padres no pueden delegar en sus hijos responsabilidades que éstos no tienen interés en tomar. Deben ver síntomas claros que surgen. Otra cosa es que sepan afrontarlos y ahí es donde remarco el tema de la información mal dirigida. Nadie explica qué hace la cocaína, qué efectos tiene en cada fase, cómo detectas a alguien colocado. Y es fácil. Yo entro a un bar y te digo quién va puesto. Tampoco saben que pasar de una raya a un gramo es sólo una cuestión de tiempo. Nadie ve cuánta gente como yo acaba dos días en un coche.

XL. ¿Qué tipo de anuncio harías?
J. Primer mes: una chica bailando en una disco. Quinto mes: sola en casa. Octavo mes: buscando mejor precio en Las Barranquillas. A los dos años: metida tres días en un coche mirando por los retrovisores. Entonces, campañas que me digan: «Ésta puede ser la última raya», difícilmente me convenzan si llevo diez años drogándome. Eso ya lo sé yo. Explícame mejor qué hago con esto que me pasa. Pero me muestras una madre sangrando por la nariz mientras su hija baila en una discoteca, y no sé qué me estás contando... No conozco eso. Y yo incluso, si viera a un chaval metiéndose una raya, le pagaría un gramo. «Y ahora te vienes conmigo, a ver qué haces», y lo grabaría en vídeo y se lo pasaría después. «Mírate». Y lo traería aquí: «Ésta es la realidad; no la que crees, de ponerte medio gramo en la disco y ligar más que nadie. Eso sólo te mantiene el consumo hasta que estás enganchado». Hay que mostrar algo real, no metáforas que no asustan a nadie, menos a quienes ya han probado la cocaína y la encuentran guay.

RPV: Dos cocainómanos cuentan sus experiencias y reflexiones sobre el consumo de esta droga. Pero si no te lees la entrevista entera es mejor que tampoco te leas este RPV.

Posteador11

Qué fuerte colega.

Spachu_4Ever

Lo he leido entero pero esto:

XL. ¿Trabajabas sólo para mantener tu vicio?
M. Sí, claro. El objetivo de mi vida era estar colocado.

Joder, que cosa mas triste :S

NTC-________

despues de leerlo entero, hombre, pues pone los pelos de punta. es un mundo cruel, este, el de la cocaina. pero tambien percibo que estos 2 entrevistados, son unos casos MUY extremos, rollo "me voy morir con la siguiente clencha, y tengo los piños todos picados de fumar base, y no me acuerdo como se sumaban 2+2"

PajarracO

"Trabajé antes en otras cosas en las que gané muchísimo dinero, pero prefiero no detallarlas. A través de ellas podrían reconocerme"

En la siguiente pregunta:

"vivía en La Moraleja y estaba casado con una multimillonaria. No me faltaba nada: tenía personal que hacía las cosas en casa; cuando libraba, me iba a El Saler; tenía un barco en Puerto Príncipe, Benalmádena, y otro en el pantano de San Juan"

Joder macho ya ke estás dinos el DNI, eso sí, no nos digas donde trabajabas, no vaya a ser ke te reconozcan.

sid3

Sólo bajaba a orinar y a vomitar para seguir bebiendo y esnifando.

Bastante buena la entrevista.

HIMOTEN

sigo pensando que cada uno debe hacer con su vida lo que le venga en gana.

M

Núcleo Accumbens... interesante.

Un post muy bueno.

_MoNxO_

M. Yo era incapaz de hacer algo así. Cuanto pillaba, lo consumía; en temporadas, entre ocho y diez gramos diarios. Vendí un Audi A3 por 400 gramos y me duraron menos de un mes.

Esto es posible?

B

follatelos

Spachu_4Ever

#10 Siendo un mes serian mas de 13 gramos al dia, no lo veo muy factible, pero vete a saber... uno se bebia 1 botella de ginebra y 2 de vino al dia :o

B

Joder, no sé las cantidades y tal, pero uno se metió 400g de coca en 1 mes?

Me ha gustado la entrevista. Y el apartado final, que muchos me lo han dicho:
-Di 'no' a las drogas, y unas vías del tren hechas con rayas de coca. Sólo te dan ganas a consumir más.

Igual que un anuncio de porros. Todos los que conocía que consumían, me decían que, nada más verlo, se tenían que fumar uno xd. Me ha gustado mucho su opinión sobre los "NO TE DROGUES", y la campaña de des-información que tanto critico.

Y los 2 ganan mucha pasta. También lo deben haber hecho por lo de "los que se meten son yonkis", y romper los moldes de mucha gente.

Macarron

lo mas duro es empeñar el koxe x coca... ajaeoaej

NTC-________

#10 factible es, pero tienes que ir habituando el cuerpo a semejante cantidad de droga al dia, ya que si te metes eso de buenas a primeras, es la muerte xd

M

Si que es posible #10, estaba colocado todo el dia.

B

"XL. ¿Está tan difundida y bien vista como nos cuentan?
M. Yo me he metido cocaína con un juez de Menores, con un policía municipal, con un cirujano... Hazte una idea. Y lo que salió a la luz con Kate Moss es lo normal en todas las fiestas. La única diferencia es que a ella la han pillado.
J. Y el problema es que la gente no sabe que esto es peor que la heroína. Tardas en descubrirlo y, cuando lo haces, estás en el infierno. Al principio mola mucho; ahí el problema. Hasta que la cocaína no sea vista como lo que realmente es, esto irá a más."

Éso es lo que me gusta: sinceridad.
Sí toda la gente que consumía así sabe tanto (a no ser que estos 2 sean casos especiales), me gustaría charlar con ellos y ver su punta de vista. Un solo comentario me valdría más que 100 que dicen "la coca es para gente con pasta que no sabe dónde caerse muerta".

Arg0n

mucha tela, esta bastante interesante

sid3

#17 Habla con Aldous, él tiene la solución a tus problemas.

B

Ya hablo con él, y cada conversación es interesante, y siempre aprendo algo. Cosa que no haría contigo.

PD: Si no iba con segundas, sorry. Pensaba que lo sabías, ya que en cada thread que postea él, siempre estoy yo comentando algo.

sid3

#20 No sé porque te picas, te lo decía de buenas. Además Aldous me cae muy bien, aunq no lo conozca en persona.

squ4r3

muy interesante, me la he leido entera.

J

XL. ¿Qué tipo de anuncio harías?
J. Primer mes: una chica bailando en una disco. Quinto mes: sola en casa. Octavo mes: buscando mejor precio en Las Barranquillas. A los dos años: metida tres días en un coche mirando por los retrovisores.

Dios mio impactante la entrevista joder :O

B

#23
"Entonces, campañas que me digan: «Ésta puede ser la última raya», difícilmente me convenzan si llevo diez años drogándome. Eso ya lo sé yo. Explícame mejor qué hago con esto que me pasa. Pero me muestras una madre sangrando por la nariz mientras su hija baila en una discoteca, y no sé qué me estás contando... No conozco eso."

FAN xd.

maw1

esta muy bien, creo que deberían contratarlos como publicistas de la FAD.
por cierto me he enterado de que tb se puede tomar por el recto xD
WILLIAM BURROUGHS: "Si una esnifa cocaína o la fuma, si uno se la come o se la introduce por el recto, el resultado es siempre el mismo: uno se convierte en adicto, es decir, se convierte en un prisionero" (The Naked Lunch).
(FUENTE: http://www.noheroina.org/)

onlyder

Vendí un Audi A3 por 400 gramos y me duraron menos de un mes.

Vaya tela :__

LmrZ

Me lo he leido entero, no es coña.

A

Es bastante más cómodo leerlo en la edición impresa, la verdad. O, en su defecto, en la versión digital, que la cursiva se hace insoportable después de un par de párrafos.

La entrevista está bien, pero teniendo en cuenta que, como bien indica en el texto, sólo "un 15 por ciento de quienes prueban la cocaína se convierte en consumidor compulsivo en un periodo de diez años", no estaría de más que apareciera de vez en cuando alguna persona que compagine los consumos con su vida familiar, social y laboral sin que ello le suponga problema alguno. No entiendo ese afán por convertir la excepción en norma. A fin de cuentas, no le vas a pedir consejo sobre conducción segura a uno que se ha estampado a 220km/h, ni vas a pedir asesoramiento sobre una dieta sana a los padres de la niña de 222kg.

Comentar un par de cosas...

<<Me presentaron entonces la ‘base’, comencé a fumarla y me hice su mejor amigo: era la misma sensación, más fuerte, porque, fumada, la cocaína tiene un pico de subida mucho más alto y eso, sin los perjuicios de esnifarla, es para ti el País de las Maravillas.>>

Me resulta extraño que vea menos perjuicios en fumarla que en inhalarla, en mi caso es al contrario.

<<Llegó un momento en el que, a propósito, fui a hacerme daño con esto, a demostrarle a la gente que también yo podía tener debilidades.>>

La droga como chivo expiatorio de todos nuestros problemas, lo vengo diciendo hace un tiempo.

<<O ese anuncio de las vías del tren hechas con rayas de cocaína. Sólo con verlas, quieres esnifártelas. Más que disuadirte, te incentiva.>>

Esto también lo he comentado por aquí, pero no se me hace caso :\

B

#28
Cualquier medio que publicara una entrevista de personas que viven holgadamente bien y que consumen de todo, con unos ideales abiertos y sin tener separaciones de padres ni nada por lo que decir "pobre enganchado de la vida", se les criticaría a saco xd.

Y si mi hijo lo lee, qué? Se pensará que la coca es buena, y tendré que ejercer mi función de padre

NTC-________

#28 me parece que en tu primera puntualizacion, concuerdas con el, que ve menos inconvenientes en fumarla que en esnifarla.

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