Para mí el hecho de pasarme un juego o no dependía de 2 factores: la edad y el juego.
Cuando era más niño mi primo me iba dejando consolas y en una de esas me legó su megadrive y uno de los primeros juegos que me dió fue el Alex Kidd. Pues ya os podéis imaginar cómo me llegaban las hostias de todos los colores.
Después pillé su Nintendo 64 y el Mario lo disfruté mucho pero no llegué a acabarlo. Fue demasiado extenso para mí en aquellos tiempos.
Ya para la comunión pille la PS1, me regalaron el primer Harry Potter y lo fundí. Ya después vino el chip y eso fue un no parar. Gloria bendita aquel chip y grabar discos con el Nero.