Quien no vea que la solución para estos sacos de mierdas le teman a la vida y las consecuencias de sus actos maliciosos es recibir tremenda paliza, no solo por amedrentar y marcar de por vida a un chaval inocente, sino por buscar humillarlo públicamente de la forma más rastrera posible, es un caso perdido.
Una paliza que le deje en muletas y con collarín 3 meses, una lección que jamás olvidará, y lo más importante, que probablemente evite que a otro chaval le haga lo mismo o peor.