Nicolas Winding Refn rinde homenaje a Kavinsky: "'Nightcall' era como nata flotando sobre acero"
Pocas canciones están tan unidas a una película como "Nightcall" de Kavinsky lo está a Drive. Este inquietante tema de sintetizadores se convirtió en la firma musical de la película neo-noir de Nicolas Winding Refn estrenada en 2011, ayudando a definir su atmósfera onírica y dando a Kavinsky proyección internacional.
Tras la muerte del músico francés el 28 de julio, a los 50 años, después de ser encontrado en su casa de París en un caso que las autoridades investigan como un posible ictus, Refn recordó cómo la canción llegó a la película, cómo era Kavinsky como persona y el legado que deja:
"Estaba en Los Ángeles cuando recibí la noticia. Gaspar Noé me escribió desde París antes que nadie. Por la diferencia horaria no entendía qué había ocurrido. Después empezaron a llegar mensajes sin parar. Fue uno de esos momentos en los que el mundo parece hacerse mucho más pequeño.
Para mucha gente en Estados Unidos, Kavinsky siempre será el artista detrás del inolvidable inicio de Drive. En Francia era mucho más que eso: era un icono de la música pop francesa y una figura cultural cuya influencia iba mucho más allá de una sola canción.
Cuando hicimos Drive, "Nightcall" ya existía. No fue una canción creada para la película. Mi montador, Matt Newman, y yo estábamos probando distintas músicas durante la edición, buscando el sonido adecuado. Yo quería lo que llamábamos un "sonido europeo": una música heredera de grupos como New Order, la música disco italiana y las melodías impulsadas por sintetizadores. Entonces apareció esta canción.
En cuanto colocamos "Nightcall" sobre la secuencia inicial, todo encajó. Le dio a la película exactamente lo que le faltaba.
Mucha gente piensa en Drive como una película musculosa. Los coches son musculosos. Los Ángeles es musculosa. Incluso el personaje de Ryan Gosling transmite esa fuerza contenida. Pero yo siempre creí que el alma de la película era femenina. Era una historia de amor. La música debía ser suave, romántica, casi como nata montada flotando sobre acero. "Nightcall" le dio a la película ese latido rosa.
Después del estreno no pasé demasiado tiempo con Kavinsky. Nos vimos en París, donde vino a saludarme. Incluso hicimos juntos una entrevista sobre la paternidad, curiosamente. Más tarde coincidíamos de vez en cuando o manteníamos el contacto a través de las redes sociales.
Lo que más me impresionaba de él era su bondad. Había alcanzado un éxito enorme como DJ y productor, era una de las voces más importantes de su generación y, sin embargo, era una persona increíblemente amable. De hecho, era casi tímido. No había nada artificial ni teatral en su forma de ser.
Su muerte es desgarradora. Morir joven nunca debería ser el final de la historia de nadie. Mis pensamientos están con la familia que deja atrás.
Pero al final, todos somos recordados por lo que aportamos. Kavinsky dio al mundo una música extraordinaria. "Nightcall" pasó a formar parte del lenguaje del cine moderno y, lo que es aún más importante, su obra inspiró a innumerables músicos que vinieron después. Hoy su influencia puede escucharse en todas partes.
Ese es un legado extraordinario.
Su voz seguirá resonando mucho después de que todos nosotros hayamos desaparecido."